Una irracional decisión del gobierno porteño divide y enfrenta a los vecinos en Villa Mitre

Una medida inconsulta del Ministerio de Cultura de la ciudad avasalla derechos vecinales y anula de facto la autonomía comunal.

En la plaza Roque Sáenz Peña ubicado en Boyacá y Juan B Justo, donde existe un importante mausoleo recordando a Pappo,  se comenzó a levantar una pared de 10m x 4,50m para hacer un mural con el mismo sentido. Hay un fuerte rechazo de los vecinos y de las autoridades de la Comuna 11ª que se levante este muro.

La plaza Roque Sáenz Peña es una pequeña plaza de barrio ubicada en Juan B Justo y Boyacá, a escasas 4 cuadras de la cancha de Argentinos Juniors, en el barrio de Villa Mitre. Muchos vecinos y visitantes la llaman la plaza de Pappo porque en la esquina de Andrés Lamas y Juan B Justo se erigió, entre gallos y medianoche y sin tratamiento legislativo alguno, un importante mausoleo mortuorio donde están depositadas sus cenizas, en homenaje a la trayectoria de este músico nacido en Villa Mitre.  La obra allí emplazada fue creada por la artista plástica Virginia Caramel.  Esta realizada en metal, se denomina ¨Ausencia y Presencia¨ y se realizó con donaciones de amigos, músicos, artistas y vecinos. El monumento tuvo dos instancias de inauguración dada la enemistad que existe entre el hijo de Pappo, Luciano y  la hermana del músico, Liliana Napolitano.  Oficialmente la fecha de ceremonia de inauguración fue el 10 de junio de 2007 llevada adelante por la hermana de Pappo y dos días antes, Luciano acompañado de otros músicos depositó las cenizas en el lugar.

A partir de la instalación del mausoleo se realizaron en los primeros años varios festivales de homenaje a su figura que fueron decantando hasta que en el 2009 se institucionalizó a través del gobierno porteño una fiesta anual que se realizaba en la esquina de Remedios Escalada y Andrés Lamas. El encuentro siempre tuvo una asistencia de miles de personas y se desarrollaba pacíficamente aunque había muchas quejas de los vecinos que tienen sus viviendas sobre Andrés Lamas y Achupallas.

Sin embargo, esas celebraciones tenían límites endebles para mantenerse dentro de un lógico equilibrio, (por el consumo de hectolitros de cerveza, centenares de porro y la rivalidad de grupos), y como era previsible, terminaron estallando en el festival del 2011. En esa oportunidad el evento central transcurrió sin incidentes pero en la madrugada se produjeron graves hechos de violencia provocados por algunos inadaptados que se trenzaron en una sangrienta pelea sobre la calle Andrés Lamas que terminó con cabezas rotas, mucha sangre en la calle, vecinos aterrorizados y terminó perjudicando fuertemente el festejo debido a las quejas de los vecinos, a tal punto, que el festival no se realizó en el 2012. Como lo demostraron estos hechos, es absolutamente irracional desde donde se lo mire, hacer este festejo al lado de las casas de vecinos sin control de ninguna especie.

El Muro de la discordia

Más allá de estos lamentables avatares violentos, en los dos últimos años se desarrolló una convivencia armónica entre los vecinos que no simpatizan con Pappo y los que lo adoran. Para muchos es la plaza de Pappo, quien es un cuasi dios y otros soportan estoicos y tolerantes lo que consideran una ignominia y desean conservar el nombre de Roque Sáenz Peña quien impulsó el voto universal, secreto y obligatorio por primera vez en el país, terminando con 40 años de fraude electoral. La ley 8871 con esta iniciativa se aprobó el 10 de febrero de 1912.

Pero esa convivencia entre amigos y menos amigos de Napolitano, bastante aceptable y rara, se trastocó cuando que llegó esta estúpida idea de levantar el muro que tiene varias contradicciones que queremos comentar. No se ofendan los funcionarios que promovieron esta idea del muro, pero es muy estúpida, porque divide a los vecinos, desnaturaliza el uso del espacio público, aparte de llevarse puesta varias instancias institucionales.

Según los funcionarios del Ministerio de Cultura de la ciudad, que dice tener la autorización la obra, el muro fue tramitado por Luciano Napolitano y algunos amigos para reproducir el mural que estaba ubicado en el taller histórico que poseía Pappo en Remedios Escalada de San Martin a media cuadra de Bufano, realizado a pulmón por el artista plástico Alejandro Amaro.

 

El mural y el taller de Pappo

 

Esta parte de la historia es la que muestra serias contradicciones para llevar adelante la idea del mural en la plaza y contradice los discursos de admiración de familiares y amigos.

El histórico taller de Pappo estaba ubicado en Remedios de Escalada al 2300, en el corazón de Villa Mitre y Alejandro Amaro con la ayuda de un amigo consiguió la pintura donada por negocios de la zona y a modo de homenaje personal pintó el retrato del «Carpo”. Al tiempo, por razones que se desconocen, algunos hablan de peleas familiares, otros de rédito económico, el taller de Pappo es alquilado para instalar un supermercado chino. El mural estaba pintado sobre la persiana del local y los chinos, lo primero que hicieron fue borrar el dibujo para instalar carteles comerciales. La reacción de los vecinos fue inmediata pero llegó tarde, porque al apersonarse la hermana de Pappo, el mural estaba tapado.

En esta instancia caben dos preguntas: si Pappo es tan importante para su familia y sus admiradores,  ¿Por qué no se preservó el histórico taller donde trascurrió su vida y donde compuso algunas de sus canciones?

O no es tan importante o hay alguna cuestión de índole económica que está por encima de estas consideraciones de mantener los lugares históricos de aquellos que son considerados próceres.

 

De los chinos a la Plaza, arrasando derechos

 

Si la familia y sus fans no cuidan estos valores históricos, ni tampoco se preocuparon por conservar el mural de la depredación que sufrió, ¿tienen derecho a usar un lugar público para reinstalar el mural? Los vecinos se preguntan porque no lo vuelven a hacerlo en el mismo lugar que estaba. Ciertamente, la iniciativa de Cultura de la ciudad arrasa con los derechos de los vecinos consagrados en la flamante ley de comunas que habilita el debate y la decisión vecinal en la administración de las calles laterales y de las plazas. También arrasa con el concepto de Gobierno Comunal Autónomo que consagra la misma ley, ya que de este emprendimiento no estaba enterado ni el jefe comunal Carlos Guzzini, ni ninguno de los otros comuneros. De hecho, los que apoyaron a los vecinos y los más interesados en parar la obra fueron los comuneros Paula Resels y Carlos Eusebi porque Cultura avasalló la autoridad de la Junta Electa en la comuna 11. Luego el trámite no pasó como indica la ley por la Legislatura, tampoco hubo Audiencia Pública que es obligatoria y fundamentalmente, el permiso miente en sus fundamentos porque figura como traslado de mural y en realidad es una obra de infraestructura importante sobre un espacio verde, cuestión más que objetable y que necesita un tratamiento parlamentario especial.

Las peleas familiares, los vecinos, la plaza

La hermana de Norberto,  Liliana alquiló el local sin aclarar en ningún lado que debían preservar tal homenaje. Los chinos sin saber nada tomaron posesión del inmueble que alquilaron y sacaron el mural para pintar la cortina metalizada a su gusto.  A partir de allí a la luz salieron las diferencias familiares en declaraciones de Luciano, el hijo de Papoo y el promotor que el mural se traslade a la plaza de Boyacá ante la negativa a que se pueda realizar de nuevo en el frente del súper chino: “me molestó que no se respetara el homenaje a Norberto. Fue un error por parte de quienes le alquilaron el taller a los chinos, es la última obra fruto del desvarío y la falta de cordura y respeto de una persona muy allegada a nuestro Inmortal Carpo. La misma que asumió el compromiso de preservar ese pedazo de historia donde funcionó la primera fábrica de calderas de Sudamérica, Napolitano Hermanos, fundada por el abuelo del Carpo y donde él había erigido su taller y su sala de ensayo. Lamentablemente han elegido hacer un beneficio inmobiliario para ellos sin cumplir con el deber que tenían de preservar la obra e indirectamente la memoria del homenajeado que en este caso era mi viejo”… “si ese taller estuviese a mi nombre como legalmente tendría que serlo, hoy estaría el Museo Pappo y las cosas de mi viejo”.

La desaparición del mural llegó a oídos del  autor que se ofreció a pintarlo de nuevo. La primera idea fue reconstruirlo en  una pared en el Colegio Cabrini pero  no tenía las dimensiones esperadas y allì Luciano se contactó con el área de cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y salió la decisión que el mural se reproduzca en la plaza Roque Sáenz Peña. También Luciano pidió que  la plaza cambie de nombre a Plaza Pappo, para que, según sus palabras, “darle una mayor jerarquía al mural destinado al rey de la guitarra”.

Son centenares las firmas que la Unión de Vecinos de Villa Mitre ha juntado para que no se haga el muro. Realmente los funcionarios de Cultura no deben saber que la plaza Roque Sáenz Peña no es un parque de dos hectáreas, que es apenas una pequeña plaza de barrio con el 70% de su superficie de cemento y que el muro (10m x 4,5 m de alto) se intenta poner en el único lugar verde que queda.  Además, muchos vecinos ya han manifestado que desean que sus restos mortuorios sean enterrados en ese espacio verde porque manifiestan tener el mismo derecho que el encumbrado guitarrista y también sostienen que estas cosas no se deciden entre cuatro paredes de un despacho como rebote de una pelea familiar. Además,  Pappo tiene un enorme santuario, ¿para qué más?.

Instalar ese muro es una idea muy estúpida que divide a los vecinos que habían comenzado a convivir en armonía y respeto mutuo, identificándose en el espacio de cada uno.

Cuando se haga el mural si así fuera finalmente,  la amenaza de residentes en el barrio, es que  no va a durar mucho tiempo.

Por Ricardo Guaglianone