21de septiembre de 2026
El Día Mundial del Control de la Calidad del Agua se celebra cada 18 de septiembre para concienciar sobre la importancia de proteger las fuentes de agua dulce y garantizar recursos limpios.
Objetivos y Actividades
• Conciencia global: Enseña el valor del agua potable y los riesgos de la contaminación.
• Monitoreo participativo: Invita a las comunidades a tomar muestras en ríos, embalses y lagos.
• Análisis científico: Promueve la medición de indicadores químicos, físicos y biológicos (como macro invertebrados) para evaluar la salud de los ecosistemas acuáticos.
En el marco del Día Mundial de la Calidad del Agua, la Facultad de Agronomía de la UBA lleva adelante, desde hace más de 15 años, un proyecto de extensión que, con la participación de docentes y estudiantes, analiza la calidad del agua de consumo en barrios populares del AMBA y contribuye a mejorar su acceso.
En numerosos barrios populares de las zonas periféricas del conurbano bonaerense, el agua subterránea constituye la principal fuente disponible para consumo humano. Las perforaciones suelen encontrarse próximas a pozos ciegos, una de las posibles fuentes de contaminación, en un contexto en el que más de la mitad de los habitantes no cuenta con servicio de cloacas.
“En muchos casos, las aguas subterráneas son la única posibilidad para consumo humano”, explica la Dra. Martha Bargiela, directora del proyecto de extensión de la FAUBA. La problemática también alcanza a poblaciones que utilizan agua superficial, como ocurre en las islas del Delta bonaerense, donde la falta de redes de agua potable y cloacas lleva a los habitantes a tomar agua del río y aplicar tratamientos de distinta eficacia.
El proyecto articula desde 2009 el trabajo de docentes y estudiantes con organizaciones y comunidades, para abordar la calidad del agua de consumo en barrios populares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Desde 2012, la Dra. Martha Bargiela participa como directora de las distintas instancias del proyecto, que también suma docentes de otras áreas de la Universidad.
El trabajo incluye recorridas territoriales, talleres comunitarios, muestreos y análisis de laboratorio. En los barrios que utilizan agua de perforaciones se estudian, entre otros parámetros, componentes microbiológicos y nitratos. Los resultados se analizan junto con los vecinos y se relacionan con posibles fuentes de contaminación, como pozos ciegos o establecimientos industriales.
“Buscamos que los estudiantes puedan conocer las diferentes posibilidades de acceso al agua que existen en los barrios. En esa relación de ambos saberes se construye un conocimiento colectivo”, explica Bargiela.
Los análisis también permitieron aportar información técnica para implementar mejoras concretas, como la instalación de canillas comunitarias en los Centros Comunitarios Remolines y Gurises. Actualmente, el equipo trabaja en buenas prácticas para la construcción y protección de perforaciones, así como en la limpieza de tanques y el almacenamiento seguro del agua.
Además del análisis técnico, el proyecto busca fortalecer el conocimiento de las comunidades sobre el agua que consumen. “Es importante la forma de comunicar sin alarmar, para evaluar las posibles soluciones”, señala Bargiela. Para la docente, la experiencia también es una instancia de formación: “Resulta importante salir del aula para conocer otros territorios con distintas situaciones”.
