1 de diciembre de 2025
“Cada árbol se reconoce por su fruto.
No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón.
El malo saca el mal de su maldad
Porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
Jesús, Lucas 6:45
La eugenesia (del griego eugoniké) significa ‘buen origen” y defiende la manipulación y los métodos selectivos para calificar a los seres humanos. La acción practica de esta idea extrema es el Darwinismo Social, filosofía que deriva de la teoría de Darwin “La Selección de las Especies” que aplicada al plano social sostiene que tal como ocurre en la naturaleza, en la sociedad humana existe una lucha por la sobrevivencia donde los fuertes ganan y los débiles sucumben.
“En la sociedad humana hay individuos evolucionados, elegidos, que son los ricos y el resto de la sociedad, son parte de la masa, del pueblo, que tiene un estado de evolución primitivo y debe luchar por la supervivencia aprovechando las oportunidades que los ricos les ofrecen para evolucionar”.
Cuando se sustenta el poder con estas orientaciones filosóficas, como ahora la tiene Milei y sus acólitos, la tarea es destruir el “estado de bienestar”, “generado por gobiernos populistas” que gastan dinero en cosas inútiles.
Ese dinero debe ser trasferido a la clase evolucionada, los ricos, que tienen la misión de generar una sociedad de oportunidades y competencias, donde triunfa el más fuerte y el débil sucumbe, como un hecho de orden superior. En esta lucha no debe intervenir el estado, para no interrumpir un proceso que es natural.
Por lo tanto, el estado en lugar de fomentar la distribución de la riqueza, la implementación de programas sociales inclusivos de educación y empleo, solo debe promover las oportunidades bajo la propuesta del capitalismo más extremo: si hay libertad de comercio absoluta, algunos aprovecharán las oportunidades y otros las desaprovecharán. El estado no debe intervenir ni asistir a los excluidos. En el sistema es “lógico” que haya ganadores y perdedores producto de su fortaleza para sobrevivir, adaptarse o simplemente morir.
Para cumplir con estos postulados, los ancianos no pueden tener remedios gratis, ni una jubilación digna, los discapacitados deben arreglarse como puedan, es natural el aumento de indigentes en los últimos dos años, es solo una cuestión de equilibrio presupuestario: no se puede seguir gastando en cosas superfluas: basta de remedios para los enfermos oncológicos, ni de servicios básicos accesibles, ni de ciencia y tecnología al alcance de todos. Basta. La fiesta, el estado benefactor, debe terminar.
La «supervivencia de los más aptos» se utiliza por magnates en casi todo el mundo, para justificar la sobreexplotación de la población “inferior” y la eliminación de los competidores sin atender criterios morales o éticos mínimos, y para lograr que los “elegidos”, sean impúdicamente más ricos.
El darwinismo social extremo está siendo implementado en Argentina: vamos hacia un estado pequeño que no intervendrá en el comercio y la libertad de mercado hará más ricos a los que más tienen a costa del sufrimiento de la mayoría del pueblo.
En 30 años seremos Alemania
Un presidente bastante desquiciado y los poderosos, están aplicando esta filosofía, sin resentimientos ni rebeldía de parte de la población que acepta (hasta ahora) pasivamente sus destinos miserables. “son perdedores” …. “están o estarán, donde siempre debieron estar”.
Esta mirada tiene consecuencias que ya están a la vista, (cierre de empresas, desempleo, enfermedades, carencias elementales, hambre) pero esto sucederá hasta que lleguen los tiempos dorados y los ricos les ofrezcan más oportunidades a “los inferiores”.
Uno de los mecanismos más perverso para aceptar esta situación cada vez más grave, es mantener a la sociedad en un estado de continua ansiedad, ocupada asegurando su propia supervivencia o luchando día tras día por ella.
La técnica es mantener a toda costa las promesas a futuro, (seremos dentro de 30 años Alemania) de manera que la gente espere ese futuro, que, si no llega, podrá entender (gracias al discurso evangelizador del gobierno y de los medios que lo apoyan), que es una situación “natural”, una consecuencia de la competencia por sobrevivir, o en todo caso, una herencia recibida del anterior gobierno “que se robó todo”.
En el capítulo que el estado debe ser mínimo, Milei está desguazando y destruyendo todo: privatización de centrales hidroeléctricas, de centrales atómicas, educación pública sin presupuesto, ciencia y tecnología sin presupuesto, eliminación de la Ley Nacional de Educación, actividad privada (¿y venta?) en los parques nacionales, jubilaciones miserables o volver a las AFJP, el estado no tiene que controlar nada, (150 muertos por fentanilo contaminado) y un etc etc inmenso.
Cuando fue elegido presidente Milei lo dijo clarito: “Soy un topo en el estado para destruirlo” “Los voy a fundir a todos” … “La situación va a empeorar” …. “No hay plata” … “La única alternativa es el ajuste” … “Se perderán empleos y aumentara la cantidad de pobres e indigentes”.
Sin dudas está cumpliendo su palabra, y muchos a los que le reventaron la cabeza desde los medios de comunicación y están sufriendo las consecuencias de este accionar maléfico y trágico, siguen pensando que hay que darle tiempo.
“Cada árbol se reconoce por su fruto.
No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón.
El malo saca el mal de su maldad
Porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
Jesús, Lucas 6:45
