Ley de Glaciares: minería, agua y la disputa política y económica

29 de marzo de 2026

Este 21 de marzo se celebró el día internacional de los Glaciares y Argentina es uno de los países donde se centra una discusión entre el extractivismo minero, que supuestamente generaría “grandes riquezas”, y la contaminación de uno de los efluentes de agua dulce más abundantes e importantes del mundo.

Es una discusión que ya no puede esquivarse y que, lejos de ser solo una postal de la cordillera o un atractivo turístico, involucra a los glaciares como reservas de agua dulce que sostienen, de manera directa o indirecta, el equilibrio hídrico de buena parte del territorio nacional.

El cambio de la ley votado en febrero de este año pone en el centro de la escena una de las discusiones ambientales más importantes que ha tenido nuestro territorio hasta el momento.

Argentina cuenta con más de 16 mil cuerpos de hielo distribuidos a lo largo de la cordillera y una superficie que supera los 8.400 kilómetros cuadrados. Su función es tan silenciosa como indispensable: acumulan agua en invierno y la liberan en verano, regulando caudales en regiones donde la escasez es cada vez más evidente.

En ese contexto, la discusión dejó de ser exclusivamente ambiental para convertirse en política. Porque hablar de glaciares es, en definitiva, hablar de agua. Y en un escenario atravesado por el cambio climático, la presión productiva y la necesidad de desarrollo económico, el control de ese recurso empieza a ocupar un lugar central en la agenda pública.

Provincias con mayor cantidad de glaciares

La distribución de los glaciares no es homogénea y Santa Cruz encabeza ampliamente el ranking, con la mayor cantidad y superficie del país: 2.420 glaciares que abarcan alrededor de 3.420 km², en gran parte asociados al

lo que la convierte en el principal reservorio de agua congelada a nivel nacional. Allí se encuentran algunos de los cuerpos más emblemáticos y estudiados del país, como el Perito Moreno, el Upsala y el Viedma, que no solo almacenan enormes volúmenes de agua dulce sino que también tienen impacto a escala climática.

En la provincia santacruceña, actualmente bajo el control de Claudio Vidal, la minería es una actividad consolidada y constituye uno de los pilares económicos de la región. La mayoría de los proyectos están vinculados a la extracción de oro y plata, con una fuerte presencia de capitales internacionales.
Entre los emprendimientos más importantes se destacan Cerro Vanguardia, uno de los más antiguos y productivos del país; Cerro Negro, operado por capitales extranjeros y considerado uno de los proyectos de mayor escala; Cerro Moro, con producción activa de metales preciosos; y el yacimiento San José, también conocido como Huevos Verdes.

A estos se suman otros proyectos como Don Nicolás y Manantial Espejo, que completan un esquema donde actualmente hay varias minas en producción y decenas en exploración.

Le siguen Tierra del Fuego, con una importante presencia de glaciares en su sector andino y en áreas insulares, donde el clima frío y húmedo favorece su conservación, con más de 1.700 glaciares y una superficie cercana a los 1.200 km², concentrados principalmente en la Cordillera Fueguina y en áreas insulares.

Entre los más relevantes se destacan los glaciares Martial, Vinciguerra y el sistema del Monte Darwin, que cumplen un rol clave en la regulación hídrica local y en el equilibrio de ecosistemas subantárticos.
En la región fueguina, en cambio, la minería tiene un desarrollo mucho más limitado y no presenta grandes proyectos metalíferos en producción como en Santa Cruz.

La actividad está más vinculada a la exploración y a recursos de menor escala, con condicionantes ambientales y geográficos más estrictos. Esto no significa ausencia de interés: el potencial geológico existe, pero el desarrollo minero en la provincia que gobierna

está mucho menos avanzado y enfrenta mayores restricciones políticas y ambientales.
Por su parte, Mendoza se ubica entre las provincias con mayor cantidad de glaciares de montaña, con más de 1.500 cuerpos de hielo que suman alrededor de 860 km². Aunque de menor escala que los del sur, son fundamentales para sostener las cuencas que abastecen a una de las regiones más áridas del país.

Entre los más importantes se destacan los glaciares del Aconcagua, el sistema del río Plomo y los glaciares de escombros de la alta cordillera, que cumplen una función clave en la provisión de agua para consumo, agricultura y energía.

El caso de territorio gestionado por Alfredo Cornejo es completamente distinto y, al mismo tiempo, uno de los más conflictivos.

Allí la minería metalífera estuvo durante años limitada por restricciones legales y por una fuerte resistencia social vinculada al uso del agua. El más emblemático es el proyecto San Jorge, hoy reconfigurado como PSJ Cobre Mendocino, orientado a la extracción de cobre y oro en la zona de Uspallata.

También aparece Don Sixto, un proyecto de oro en etapa avanzada de exploración, que forma parte de la cartera minera nacional. La discusión en Mendoza no pasa tanto por lo que ya está en producción, sino por lo que podría habilitarse si cambian las condiciones regulatorias.

Sin embargo, este cambio de ley aprobado por el Congreso de la Nación Argentina “beneficiaría a los inversores” del extractivismo.

Fuente: @RealpolitikOK

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