14 de julio de 2026
La mayoría de los hombres no se da cuenta del momento exacto en que empieza a morir por
dentro. No ocurre de un día para otro. Es un proceso silencioso.
La rutina reemplaza a los sueños. El trabajo deja de ser una misión y se convierte en una obligación. Las conversaciones pierden profundidad.
Las relaciones sobreviven por costumbre, no por pasión. Y un día descubres que estás en todas partes… pero ya no estás presente en ninguna.
No siempre es depresión. Muchas veces es algo más profundo: un hombre que ha perdido el propósito para el cual fue creado.
Porque cuando un hombre deja de te ner una razón para levantarse cada mañana, el cuerpo sigue respirando… pero el alma empieza a apagarse.
La verdadera pobreza no es no tener dinero.
Es vivir sin propósito.
