La Comunidad de Sordos logró detener la entrega  de la escuela Ayrolo que Larreta quiere destinar al Distrito del Vino

Unos 400 sordomudos se movilizaron junto a vecinos de distintos barrios de la ciudad, para oponerse a la entrega del Palacio Ceci y de la escuela Ayrolo  para que el gobierno de la ciudad lo destine al distrito del vino en el barrio de Devoto.

Tras una intensa jornada de protesta que incluyo cerca del mediodia un abrazo a la manzana donde está instalada la escuela, que sirvió también para impedir que pudieran salir unos veinte legisladores que estaban reunidos tratando el traspaso del edificio al distrito del vino,  la Comunidad Argentina de Sordos logró un compromiso para no quitarle a la comunidad el histórico edificio de Villa Devoto que es sede de la escuela de sordos Bartolomé Ayrolo.

Se anunció que se creará una «mesa de trabajo» y que «no se va a tocar» el edificio que el GCBA buscaba destinar al Distrito del Vino, aunque tomaran recaudos legales, sabiendo que cuando Larreta quiere algo, lo consigue buscando todas las artimañas a su alcance para lograr el objetivo.

 Esto decían los manifestantes luego del acuerdo: «No bajemos los brazos y no descansemos en promesas” y adelantaron que avanzarán con una acción judicial:

El presidente de la CAS, Enzo Rizzi declaro que «Hemos llegado a un acuerdo, no se va a tocar este espacio, van a convocar a una mesa de trabajo y tenemos dos años para generar proyectos para decidir en qué se va a utilizar»…»Hemos dicho claramente que los proyectos no pueden ser para el Distrito del Vino, tienen que ser de la comunidad de personas sordas».

En los últimos años los directivos de la escuela venían reclamando que el edificio catalogado como «bien de Interés arquitectónico» debía ser refaccionado por el deterioro sufrido por el paso de los años. En diciembre de 2021, tras una reunión con la dirección, representantes del Ministerio de Educación informaron que finalmente se llevarían a cabo las obras.

Sin embargo, el 3 de febrero de este año, sin comunicarlo al colegio, el Ministerio transfirió el control del edificio a la Dirección General de Administración de Bienes para que sea destinado al distrito del vino. 

 Jonathan Valdivieso, presidente de El Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC), en tanto, hizo un análisis legal del traspaso del edificio:  “el cambio de uso debería mantener «conexidad, interdependencia o correlación con el específicamente previsto en la ley». «Ninguna de estas situaciones se da en el presente caso. La Casa del Vino no mantiene conexidad, interdependencia o correlación con el destino dado», indicaron. Además, sostuvieron que, al ser un bien de dominio público, el GCBA debe convocar a audiencia pública

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