Anemias, causas y efectos

Por Dr. Sergio Bowerman

Palidez, cansancio, taquicardia, infecciones reiteradas, fatiga, irritabilidad, retardos del crecimiento y
maduración son algunos síntomas que nos pueden llevar a sospechar un cuadro anémico
.

 La anemia se define como una disminución de los glóbulos rojos circulantes o un descenso de la concentración de hemoglobina de la sangre. Es una de las enfermedades más difundidas en el mundo. El 20% de todas las mujeres, el 50% de las mujeres embarazadas y el 3% de los hombres tienen niveles de hierro insuficiente. Hay numerosos tipos de anemias y varios esquemas de clasificación.

La más difundida es la anemia por déficit de hierro, siendo su causa principal la mala alimentación. En términos generales podemos clasificarlas, sin que esto sea absoluto, en:

 1) Anemias por pérdida de sangre que son de dos tipos: las agudas que se produce en caso de una hemorragia donde se incluyen los sangrados por heridas importantes, operaciones complicadas, y enfermedades que por sí mismas pueden causarla (por ejemplo fibromas uterinos o pólipos vesicales).

En cambio las anemias crónicas se dan cuando los sangrados pequeños y repetidos llevan a una pérdida mayor a la capacidad de recuperación del organismo.

En este ítem se encuentran las pérdidas por patologías digestivas (ulceras sangrantes, pólipos y
divertículos colónicos, etc.), ginecológicas (menstruaciones abundantes, fibromas uterinos, etc.),  y urológicas (trastornos renales, prostáticos o vesicales). La capacidad de generar más glóbulos rojos, con su consiguiente carga de hierro y hemoglobina, tiene un límite.

Si la frecuencia e importancia de las pérdidas lo supera, se producirá un cuadro de anemia crónica post hemorrágica.  En estos dos temas, resuelto el problema que causa la pérdida, y con los aportes necesarios, que pueden llegar hasta  una transfusión, el organismo se encargará de
restablecer el normal equilibrio.

 2) Destrucción excesiva de sangre: Otro grupo de patologías provoca la destrucción de los glóbulos rojos con la consecuente liberación de la hemoglobina a la sangre circulante. Esto genera un doble mecanismo, ya que la destrucción es provocada por alteraciones en determinados órganos, y la liberación de hemoglobina altera a otros que, luego también, influyen en la destrucción.

Es muy común que los neonatos cursen una ictericia del recién nacido, ya que como la cantidad de
glóbulos rojos es muy alta en su sangre, el organismo se encarga de destruirlos para llegar a un valor normal. Pasado este período agudo, todo vuelve a la normalidad.

3) Anemias por carencia: Este grupo incluye a todos los trastornos alimentarios y de absorción. Las carencias pueden ser del complejo vitamínico B (en especial B 12), ácido fólico, proteínas y/o hierro.
Es un tipo de anemia crónica y, en general es satisfactoriamente resuelta con una adecuado aporte alimentario y/o medicamentoso y resolviendo los trastornos de absorción.

4) Trastornos en la formación de glóbulos rojos: La médula ósea es la encargada de «fabricar» glóbulos rojos y blancos y plaquetas. Numerosas causas pueden alterar su función. En el caso de las anemias podemos citar a las infecciones severas, enfermedades crónicas (por ejemplo renales), trastornos endocrinológicos (por ejemplo hipotiroidismo severo), enfermedades del bazo, las tóxicas (por
ejemplo intoxicación con plomo) y las radiaciones que destruyen la médula.

5) Alteraciones congénitas de la formación de glóbulos rojos: Dentro de este grupo se incluyen todas las enfermedades que alteran la forma o estructura de los glóbulos rojos, como la talasemia o anemia del  Mediterráneo.
Como se puede apreciar el espectro es sumamente amplio y comprende a un sinnúmero de patología. Su diagnóstico y tratamiento solo deben ser efectuados por un médico, ya que muchas veces, con un simple análisis de sangre bien interpretado, se pueden indicar las terapias más adecuadas.

Alimentos con hierro

Para concluir, agrego una pequeña lista de los alimentos más ricos en hierro. Es importante destacar que el hierro aportado por alimentos de origen animal es de mejor calidad que el aportado por los vegetales. Las necesidades diarias de hierro oscilan en alrededor de 10 Mg., siendo mayor en mujeres en edad fértil y embarazadas.

Los adolescentes, las adolescentes y las mujeres que están en edad de concebir necesitan dosis diarias más altas de hierro para prevenir la deficiencia de la anemia. Los adolescentes varones de entre 14 y 18 años necesitan 15 mg de hierro por día. Las mujeres de entre 19 a 50 años necesitan 18 mg, mientras que los varones de 19 y las mujeres mayores de 51 sólo necesitan 8 mg por día.

Damos algunos valores en alimentos:
150 mg. de hígado vacuno aportan 13,2 mg. de hierro / 150 mg. de carne vacuna 4,8 / 150 mg. de riñón vacuno 16,8 / 150 mg. de pollo 2,25 / 150 mg. de cerdo 2,50 / 50 mg. de morcilla 31 / 50 mg. de cereales 4,2 / 150 mg. de lentejas 12,2 / 150 mg. de espinaca 6 / 150 mg. de acelga 5,4 / 150 mg. de brócoli 2 / 150 mg. de avellanas 5,5 / 150 mg. De maní 3,5 / 200 cc de leche con hierro 3mg.

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