Hipólito Bouchard el pirata francés que fue fundamental para la Revolución de Mayo

Por Graciela González

Bouchard, el pirata devenido en patriota, es uno de los personajes de la Revolución de Mayo menos reivindicados pero fundamental. Fue un francés irascible, de carácter fuerte y a veces intolerante, de proceder justo y bondadoso. Llegó a Buenos Aires en 1809 con mucha experiencia de guerra en el mar y al producirse la Revolución de Mayo, se inclinó por su causa. Nació el 15 de enero de 1780 en la localidad de Bormes-les-Mimosas, cercana a Saint Tropez (Francia).  

En ese momento el Gobierno patrio no tenía poder naval para hacer frente a la escuadra española que dominaba las aguas del Río de la Plata y solo tenía tres naves que puso a las órdenes de Azopardo. El Segundo Comandante de esa pequeña fuerza era Hipólito Bouchard.  El primer combate fue 2 de marzo de 1811 en San Nicolás de los Arroyos donde enfrentaron a la escuadrilla realista del Capitán de Navío Jacinto de Romarate que los venció a pesar del valor y coraje de los patriotas.

Luego de la acción de San Nicolás, Bouchard enfrento a las naves españolas que bloqueaban Buenos Aires y, al mando de la sumaca «Santo Domingo», las combatió en dos encuentros que tuvieron lugar en julio y agosto de 1811.  En 1813 integro el Regimiento de Granaderos a Caballo al mando del Libertador San Martin.

 El pirata patriota

En 1815, emprendió la campaña de corsario con el Almirante Brown por las costas del Pacífico, para entorpecer el comercio marítimo español y reducir su poder naval. En octubre de 1815 en Chile apresaron fragatas españolas y atacaron el puerto de El Callao, la plaza más poderosa que España tenía en América. Luego atacaron fortificaciones cercanas a Guayaquil reduciendo el poder español lo cual facilito el camino de la expedición libertadora del General San Martín.

El 9 de julio de 1817 (primer aniversario de la Declaración de la Independencia), la fragata «La Argentina», al mando de Bouchard, zarpó de la ensenada de Barragán para cumplir un crucero de piratería patriótica, que duraría 2 años. Navegando por aguas del Atlántico Sur llegó al Océano Índico, recalando en la isla de Madagascar. 

Allí impidió el tráfico de esclavos de tres buques ingleses y uno francés, concretando así los ideales contra la esclavitud surgidos en la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813.  Seguidamente navego hacia las islas Filipinas atacando el comercio que efectuaban buques españoles y en esa región rechazaron el ataque de cinco buques piratas malayos.

Luego navegaron hacia las islas Hawái, donde Bouchard halló a la corbeta argentina «Santa Rosa», cuya tripulación se había sublevado. Conjuntamente con la corbeta «Santa Rosa» atacaron Monterrey, en la costa de México, y se apoderaron por unos días del fuerte, en el cual flameó el pabellón celeste y blanco. Luego se dirigieron a Nicaragua donde atacaron El Realejo, apoderándose de dos naves españolas y destruyeron otras dos.

El 12 de julio de 1819 arribaron a Valparaíso (Chile), dando por finalizado el viaje que les permitió dar la vuelta al mundo –fue la primera nave argentina que lo hizo–. A su arribo, fue sometido a un juicio bajo el cargo de piratería propiciado por Lord Cochrane, Jefe Naval de ese puerto.

Dos años duró el crucero de corsario de la fragata «La Argentina» y durante su transcurso, Bouchard y su tripulación sostuvieron 13 acciones navales, capturaron o destruyeron 26 buques y sometieron a registro cuatro barcos negreros, dos naves inglesas y una de los Estados Unidos.

Posteriormente, Bouchard tomó parte de la Expedición Libertadora de San Martín al Perú y cuando el Libertador creó la escuadra naval peruana le dio a Bouchard el mando de la fragata «Puebla», que era el buque más importante. Retirado del servicio se radicó en Perú, fundando un gran ingenio azucarero, llamado La Buena Suerte donde murió asesinado por un peón el 4 de enero de 1837.

Como homenaje a este pirata que lucho por la independencia de la Patria, buques de la Armada Argentina llevaron su nombre: rastreador (1936), destructor (1972) y, actualmente, el patrullero oceánico (2020).

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