Hace años los expertos advierten sobre las causas que provocan las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires

Las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires son provocadas por la falta de un plan maestro para el desarrollo armónico en la urbe y la impermeabilización de la ciudad
Buenos Aires se inunda ante cada lluvia copiosa. La ciudad colapsa y miles de vehículos quedan imposibilitados de seguir su camino, cientos quedan flotando, las cámaras transformadoras de corriente eléctrica quedan anuladas, miles de vecinos quedan sin electricidad, hay calles que se convierten en ríos. La ciudad se paraliza.
Los funcionarios dicen que eso se debe a las maldades de la madre naturaleza, a que los vecinos sacan la basura fuera de hora o que los adversarios políticos se dedican a tapar los sumideros para provocar el caos. Por su parte, algunos de esos adversarios políticos aventuran que el oficialismo no ha hecho todas las inversiones necesarias en infraestructura y que no se ha cumplido con las mega obras proyectadas para acabar con «el flagelo de las inundaciones».
La realidad es que los vecinos y circunstanciales ocupantes de la ciudad somos convidados de piedra ante un escenario preparado para que se produzcan esas inundaciones. Los funcionarios y «los emprendedores» inmobiliarios lo vienen preparando desde hace muchos años; los vecinos, desde entonces, estamos tratando de pararlos.

¿Qué ha sucedido en Bs As en los últimos 50 / 60 años para qué cada vez sean más graves las consecuencias provocadas por una lluvia importante?
Sucedió lo siguiente:
a) Se prolongó, hasta en casi 1.000 m de su lugar original (caso Arroyo Maldonado), la desembocadura de los cinco arroyos que desaguan sobre el Estuario del Plata. Los arroyos de llanura, como los que atraviesan la Ciudad de Bs As, y que entubados han sido convertidos en pluvioductos, tienen muy poca pendiente y por lo tanto poca velocidad de escurrimiento. Si alegremente se prolonga su desembocadura con rellenos sobre la costa, el escurrimiento de las aguas se retarda sensiblemente (a mayor alejamiento de la costa original, mayor tiempo de desagote de los conductos). La costa de la Ciudad ha sido rellenada históricamente en una superficie que casi llega a los 40 Km cuadrados, con la consecuente prolongación de la desembocadura de los arroyos que comentábamos anteriormente. Este tipo de tareas continúa en la actualidad para ejecutar las obras de ampliación del Aeroparque Jorge Newbery, ejecutadas de facto y fuera de normativa.
La red cloacal está colapsada desde hace más de veinte (20) años y no existen plantas de tratamiento de efluentes; los conductos de desagote pluvial que conducen hacia los arroyos entubados, quienes finalmente desaguan en el estuario, transportan también basura, líquidos cloacales y efluentes industriales no tratados, ocupando una parte significativa de su sección útil. Esto hace que no sólo se reduzca la posibilidad de evacuación rápida de las aguas de lluvia, sino que estos líquidos altamente contaminantes, descarguen «en crudo» en nuestro ya poluído estuario.

b) Durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos en más de 50 hectáreas. Esto, además de ser un perjuicio directo a la población porque se le eliminó la posibilidad de su disfrute, se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente. Al mismo tiempo, “la puesta en valor” de más de cincuenta (50) plazas porteñas entre 2005 y 2007, resultó en una disminución de aproximadamente un 30% de su superficie absorbente debido a la construcción de caminos y veredones de solado rígido que reemplazaron a los antiguos senderos de granza (dislate que también contribuyó a aumentar la temperatura ambiente).
En el transcurso de los años 2008 y 2009 la actual administración siguió impermeabilizando terrenos absorbentes (plazas públicas) en zona inundable, por ejemplo, la plaza de Boyacá y Juan B Justo o en los espacios verdes situados a lo largo de Av Sarmiento, desde Plaza Italia hasta Av del Libertador, entre otros parques.
c) La ley Nº 469 -aprobada en el año 2000- estableció la construcción de trece (13) playas de estacionamiento subterráneas en diferentes plazas de la ciudad. Las leyes Nº 3.057 y Nº 3.058 -aprobadas en 2009- establecieron la libre construcción según proyecto del contratista, de playas de estacionamiento subterráneas casi en cualquier lugar de la ciudad: cuarenta y dos (42) ubicaciones, entre ellas, otras quince (15) plazas. Esto hace un total de veintiocho (28) plazas a impermeabilizar. La mayoría están en la zona norte de la ciudad, la más atestada, la que más se inunda.
Las dos últimas inundaciones grandes que se habían producido en la Ciudad de Buenos Aires (15 y 19 de febrero de 2010) ya habìan puesto en evidencia la gravedad de la situación creada a través de los años por -entre otras causas- esta sistemática eliminación de superficies absorbentes que contribuían anteriormente a contener las lluvias caídas. La terrible inundación sufrida estos días da la razón a estos argumentos y estudios realizados. Si no hay voluntad polìtica de modificar estas causas y las siguientes, la ciudad volverá a colapsar.
d) El auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres), también eliminó la existencia de terrenos privados absorbentes; se impermeabilizó la mayor parte de la entonces superficie absorbente sobre predios privados con nuevas construcciones. Los códigos indicaban la existencia de un «pulmón de manzana absorbente; esta obligación dejó de existir en las zonas más densamente pobladas y desde hace más de veinte (20) años se permite construir sobre planta baja en cada parcela, perdiendo así el pulmón de manzana, su condición permeable.
e) Se construyeron edificios en altura indiscriminadamente en casi toda la ciudad, pero principalmente en las zonas cercanas a la costa (Puerto Madero, microcentro, Retiro, Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez), más las que comenzaron a construirse en otros barrios, como Caballito y Villa del Parque. Las fundaciones de los edificios en altura implican excavaciones de entre 30 y 40 m de profundidad que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían al estuario. La red de bases de hormigón construidas constituye -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia, retrasando y muchas veces impidiendo el escurrimiento.
f) Por obra de sucesivas repavimentaciones, el nivel de las calzadas ha sido elevado ostensiblemente. Las calles de la ciudad estaban empedradas en un nivel por lo menos 20 cm por debajo de la vereda. Las sucesivas pavimentaciones y repavimentaciones sobre el adoquinado original ha invertido esa relación; las calles (salvo las cunetas de hormigón) han quedado más altas que las veredas, facilitando así la inundación inmediata de estas. Esta situación está siendo profundizada aún más en el barrio de Palermo Viejo (donde las inundaciones superan el metro de agua) al estrechar y elevar las bocacalles de muchas esquinas y en el caso del metro bus de Juan B Justo, la avenida, sobre todo en el lugar de las estaciones de acceso, se elevó en unos 40 cm.
g) Existen barreras físicas, que separan zonas inundables de terrenos absorbentes. Los largos y continuos paredones que rodean los antiguos predios ferroviarios siguen existiendo, a pesar de que su eliminación haría desaparecer una barrera física entre el agua de las zonas inundadas y un gran sector de superficie absorbente.
h) Se permitió, con total irresponsabilidad, desarrollar construcciones clandestinas en uno de los más importantes lugares de absorción de aguas: el Hipódromo Argentino de Palermo. Con motivo de la construcción de más edificios para alojar máquinas tragamonedas, se hizo una ampliación no permitida de 10.000 m2 cubiertos con su correspondiente cochera subterránea. Además, se impermeabilizó un importante sector del centro de la pista con otra playa de estacionamiento asfaltada.
Todo esto es sabido y reconocido por profesionales y técnicos de diversa extracción, pero dirigentes políticos y funcionarios aliados a los “inversores” de siempre, siguen proponiendo mega obras de transporte, almacenamiento y evacuación de aguas de lluvia que significan gastos extraordinarios -aún con endeudamiento externo- pero sin contemplar la posibilidad de parar de construir, parar de impermeabilizar y proceder a ejecutar proyectos vecinales como son los de generar nuevas tierras absorbentes en los predios del dominio público del Estado Nacional dentro de la ciudad (ferroviarios, militares, ex Mercado de Hacienda, etc., que suman más de 300 hectáreas). Es absolutamente necesario, luego de sesenta muertes, ocho entre nuestros vecinos, que los políticos terminen con sus enfrentamientos estériles y declaren la emergencia urbano ambiental en la ciudad para comenzar a revertir estas causas que enumeramos y no se pague nuevamente con muertes o desolación la falta de políticas de estado para enfrentar este flagelo.
Por Arq. Osvaldo Guerrica Echevarría – Asociación Amigos del Lago Pacífico

¿Estaba cerrado el túnel del Maldonado en Cuenca y Juan B Justo?
Todos los vecinos se sorprendieron del nivel de agua que tapó Juan B Justo y las calles laterales luego de varios años sin inundaciones, contradiciendo las afirmaciones de los funcionarios porteños. En muchos tramos la altura del agua varió entre 1,00m y 1,30m, a tal punto que los negocios no habían previsto, como en otros años, la colocación de compuertas a pesar del anuncio de lluvias dado días antes.
Pero los más sorprendidos fueron los vecinos que viven cerca de la calle Cuenca y la Av Juan B Justo donde está ubicada la entrada del túnel aliviador más extenso del Maldonado. Los relatos dicen que en ningún momento hubo evacuación de las aguas a través de ese túnel y consideran que lo mantuvieron cerrado para aliviar la situación de otras zonas. Las calles cercanas a esta intersección se convirtieron en poco tiempo en un verdadero lago, sin que se verificará en ningún momento la absorción del excedente de agua a través del túnel aliviador.

Inundaciones: la Auditoria General de la Ciudad advirtió hace ya dos años, sobre la falta de mantenimiento de los sumideros.
Hacía varios años que Villa Mitre y Paternal no se inundaba al nivel ocurrido en esta oportunidad aunque el flagelo ocurría en otros barrios capitalinos. Una de las razones se la adjudicaban a la realización de los túneles aliviadores del Maldonado que en esta oportunidad no funcionaron. Aun así, muchos vecinos venían reclamando la falta de limpieza periódica de los sumideros como una de las causas de las inundaciones anteriores.
No les faltaba razón a este reclamo. En el informe referido al “Mantenimiento de Sumideros”, la Auditoria de la Ciudad de Buenos Aires realizó un severo informe acerca de las negligencias cometidas por el actual gobierno porteño acerca del mantenimiento, limpieza y reparación de los sumideros en la ciudad. En el informe la Auditaría detectó deficiencias en el ámbito de la Dirección General de Red Pluvial que cuenta con un importante presupuesto para llevar adelante su tarea.
Es importante aclarar que los sumideros son estructuras que conectan el drenaje superficial con la red de alcantarillado principal o secundario, cuya finalidad es la captación de aguas de lluvia de las vías públicas. La Dirección General Red Pluvial es responsable del mantenimiento integral de la red pluvial de la ciudad. La Auditoria en su función de controlador de estas tareas encontró en ese ámbito las siguientes falencias:
1).Incumplimiento del artículo 61 de la ley 70 en lo referente a la falta de programación en la ejecución presupuestaria para llevar adelante los mantenimientos indispensables.
2).Ineficaz metodología en el proceso de verificación y control del estado en el mantenimiento de los sumideros, que incluye limpieza y reparación.
3). Falta de información para realizar la verificación de trabajos de mantenimiento efectuados en los sumideros del recorrido pluvial.
4). Gran parte de los sumideros no poseían el número de identificación exigido por pliegos.
5). Las empresas contratistas disponen de menos camiones desobstructores que los exigidos en el contrato.
6). Irregularidades en las órdenes de servicio y notas de pedido para realizar estas tareas.
7). Falta de coordinación entre reparticiones del Gobierno en lo referente a trabajos con Sumideros.

Finalmente, se observó que la Dirección General Red Pluvial no ha podido hacer cumplir eficazmente que las Empresas Contratistas mantengan a los sumideros, cámaras, bocas de inspección y nexos en buen estado operativo y sin residuos, escombros o materiales sobrantes de las obras realizadas, como lo exige el Contrato firmado con el actual gobierno porteño.

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