3 de octubre de 2026
El glifosato es un herbicida sistémico y de amplio espectro utilizado para eliminar malezas y pastos no deseados.
¿Qué es y cómo funciona?
• Es un producto no selectivo, lo que significa que destruye la mayoría de las plantas con las que entra en contacto.
• Las hojas y tallos tiernos absorben el compuesto y lo trasladan hacia las raíces, lo que provoca la muerte total de la planta.
• Impide que los vegetales metabolicen nutrientes esenciales y sinteticen proteínas al inhibir una enzima específica.
Impacto en la salud y el ambiente
• La Agencia Internacional para Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo ha clasificado como «probablemente carcinogénico para los seres humanos». Su uso genera intensos debates globales sobre la toxicidad en suelos, cursos de agua y la biodiversidad.
• Las normativas varían de forma constante según la región; recientemente se han dado discusiones sobre su uso y prohibición en diferentes producciones regionales y países.
Aplicación y recomendaciones
• Se emplea de manera masiva en cultivos transgénicos resistentes al químico (como soja o maíz) y de forma dirigida en otras producciones agrícolas para evitar dañar los cultivos principales.
• Está prohibido utilizar envases de agroquímicos para almacenar o manipular alimentos o agua de consumo humano debido al alto riesgo de intoxicación severa.
Estudios en Argentina
Argentina participó del proyecto internacional SPRINT (Sustainable Plant Protection Transition), financiado por la Unión Europea, junto con centros científicos de distintos países. Nuestro país fue el único sitio de estudio del continente americano y estuvo representado por un equipo del INTA encabezado en Argentina por la investigadora Virginia Aparicio, científica del INTA Balcarce y del CONICET.
Los resultados encendieron una alarma que no podemos ignorar. El glifosato fue detectado en el 100% de las muestras fecales humanas analizadas en el sitio argentino, frente al 71% en los sitios europeos.
Además, las concentraciones medianas encontradas fueron considerablemente mayores en Argentina. El estudio también detectó exposición en animales y concentraciones elevadas de glifosato y AMPA en muestras de murciélagos, mostrando que esta presencia alcanza distintos niveles de los ecosistemas.
Esto se suma a investigaciones anteriores de Aparicio sobre contaminación por plaguicidas en Argentina. Un trabajo publicado en 2024 advirtió que el monitoreo de plaguicidas de uso actual en el agua potable no recibe actualizaciones regulares, y planteó la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia y protección del agua.
Pero hoy Virginia Aparicio enfrenta un sumario administrativo en el INTA. Medios y organizaciones que acompañan a la investigadora sostienen que el procedimiento podría terminar en su exoneración y lo vinculan con su trabajo sobre plaguicidas. Incluso fue presentado en la Cámara de Diputados un proyecto de resolución que habla expresamente de un “proceso de sumario e intento de exoneración”. Hasta ahora, las razones y responsabilidades detrás del conflicto siguen siendo objeto de disputa pública.
La ciencia tiene que poder investigar incluso aquello que incomoda. Cuando aparecen contaminantes en el suelo, el agua, los animales y nuestros propios cuerpos, la respuesta no debería ser silenciar las preguntas, sino investigar más, controlar mejor y proteger la salud y el ambiente.
Defender la ciencia independiente también es defender nuestro derecho a saber qué estamos respirando, bebiendo y llevando dentro del cuerpO
