Problemas de estacionamiento, contaminación lumínica, generación de basura y congestión de tránsito; cuadros que se mueven, lámparas colgantes que tiemblan y vasos con agua que se agita, son algunos de los efectos que producen las vibraciones de los recitales del estadio Movistar Arena en la casa de los vecinos que viven en sus inmediaciones.
Estos son los resultados de los negocios inmobiliarios que priman sobre la lógica de la planificación de la ciudad en perjuicio de los vecinos. Reclamos desestimados por las autoridades de CABA, provocan la lógica reacción e intento de visualización de los problemas por los vecinos afectados. Los vecinos auto convocados de Villa Crespo, se opusieron y se oponen a la ubicación del estadio en su barrio. Pese a los recursos de amparo presentados, y mientras la ejecución del estadio seguía adelante, fueron desoídos y subestimados en diversas oportunidades.
Razones de los vecinos.
El 1 de noviembre de 2019 se inauguró el estadio y comenzaron a verificarse las denuncias de los vecinos que observaban como su barrio se veía sustancialmente alterado. La primera función dejó como saldo las problemáticas señaladas, a la que se le sumó la muerte de un hombre de 35 años atropellado cuando intentaba cruzar la avenida Juan B Justo en medio del caos vehicular.
Tras los primeros recitales en día de semana, vecinos y vecinas relataron cómo los empezó a afectar el mega estadio en lo cotidiano:
“Doce y cuarto de la noche de un día de semana: silbatos, bocinazos, megáfonos. Así de tranquila es la salida del recital de Serrat y Sabina una noche de jueves en Villa Crespo”.
“Había que mostrar el documento para que la policía te dejara pasar, se llenó de vendedores ambulantes, había cola de personas por todas partes. Y si querías invitar a alguien a tu casa, además de la complicación, ni siquiera podías comprar una bebida alcohólica. A eso hay que sumarle irregularidades como que la policía permitía el acceso de contramano a un estacionamiento trucho”, dijeron vecinos de la zona.
Finalmente, previo a uno de los shows, los vecinos decidieron cortar el cruce de las avenidas Corrientes y Dorrego bajo la consigna:
“Cortamos un día para que el Arena no nos corte medio año”
El estadio se alza sobre tierras públicas cedidas, hace unos años, por el ejecutivo de la Ciudad en concesión al Club Atlanta que a su vez cedió la construcción y explotación al diario La Nación y a la empresa internacional AEG Worldwide, obviando los objetivos originales que establecían que el terreno era para la ampliación de la sede social del club e instalaciones y eventos deportivos, no para recitales.
El estadio forma parte del entramado del nuevo viaducto SAN MARTIN proyectando la utilización de las tierras obtenidas debajo como estacionamiento, transgrediendo así la ley ampliatoria del código urbanístico Nº 6135 de diciembre de 2018, que establece el uso específico de las mismas.
A pesar de que en las grandes ciudades del mundo se tiende a construir los nuevos estadios en áreas urbanas apartadas, con vialidades garantizadas para una determinada cantidad de público, en este caso se trasladaron ejemplos internacionales de diferentes contextos y realidades, sin tener en cuenta los problemas urbanos locales. El gobierno de la Ciudad es quien debe tener en cuenta estas cuestiones, habilitando o no estos proyectos.
Según descripción de sus propios dueños, diario LA NACION:
El espacio está construido en forma de herradura y permite la libre circulación de los espectadores. Su diseño está preparado para distintas configuraciones de eventos con diversas capacidades de público, desde 4.000 hasta un máximo de 11.500 personas sentadas o 15.000 si el campo es sin asientos. “Es muy versátil. Podés usarlo al máximo de su capacidad, o en el formato media arena. Incluso podés trabajar un formato semi 360°.
Otro de los diferenciales de Movistar Arena será también su oferta gastronómica, que tendrá distintos puestos de comida en todos los pisos del centro. “Vas a tener una oferta de calidad, donde la gente pueda venir a vivir una experiencia más completa antes del concierto incluso y con distintas zonas lounge habilitadas para que el público pueda tomar algo. Queremos que no sea solo venir a un espectáculo, sino que la experiencia sea completa”, cuenta la gerente de marketing.
Movistar Arena contará con 34 suites privadas para 14 personas cada una; espacios para empresas con capacidad para 120 invitados, con vista frontal del escenario y servicio gastronómico de primer nivel, y un cocktail bar, un bar de cervezas y un executive lounge, con espacio de 300 m2 destinado a generar diversas experiencias diferenciales para sus invitados”.
Está claro que los servicios no son para los vecinos inmediatos y en su lugar de emplazamiento no se tuvo en cuenta el impacto que ocasionaría en el barrio. Queda evidenciado cuando algunos jueces razonables dan lugar a los recursos de amparos presentados por violar los pasos que establece la ley 123 para el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental y suspenden la explotación económica del emprendimiento y ordenan un nuevo estudio que aprobó semanas atrás la Agencia de Protección Ambiental (APRA). Finalmente la justicia declaró abstracta la cautelar, pero el proceso judicial continúa abierto.
Sin embargo el anuncio de espectáculos proyectados representa un “aumento del 400 por ciento en relación a lo previsto en el Estudio de Impacto ambiental aprobado por el juez para habilitarlo”.
Queda a la vista que los objetivos perseguidos con estos proyectos son la venta o concesión de tierras públicas y la expulsión de los vecinos, con el proceso de “gentrificación” que es un proceso de implantación de nueva cultura en un barrio determinado o la eliminación del carácter y la identidad barrial a la zona elegida.
La pregunta es cómo la misma empresa en diferentes lugares del mundo, responde de muy diferente manera a las condiciones de su entorno.
La ubicación, vialidades, estacionamiento vehicular y conectividad de estos emprendimientos es más razonable a sus características de gran convocatoria de público, y por ende sus servicios. No interrumpen ni generan una nueva trama en la ciudad y en algunos casos conforman nuevo tejido. Esto quiere decir: no son interrumpidas, no son necesarias nuevas calles y la porción construida es acorde al contexto.






