El barrio de Flores cumplió 112 años: pinceladas de su rica historia

Por Ricardo Guaglianone

Cada barrio en la ciudad de Buenos Aires  tiene su idiosincrasia e historias particulares que hacen a la identidad. Los «días de los barrios» tienen como finalidad, más que el mero recuerdo de una fecha, servir como afirmación de esa identidad barrial en particular, es como celebrar un aniversario de una «patria chica» que une a los vecinos  en denominadores comunes de historia y compromiso comunitario.

En el caso de Flores la ley  408, sancionada el 15 de septiembre de 2000 por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  instituyó el 31 de mayo como el «Día del Barrio de Flores».

La fecha elegida se debe a que el 31 de Mayo de 1806 se dispuso erigir una capilla que fuera cabecera de un nuevo Curato dedicada al patrono San José, por auto del Obispo Benito de Lué y Riega, con la anuencia del Virrey Sobremonte.

La construcción de esta capilla fue propiciada por el propietario de los terrenos, Don Ramón Flores, quien donó una manzana sobre el Camino Real (actual Avenida Rivadavia) a tal fin, así como otra manzana al frente para plaza. Para identificar la Diócesis se le agregó «de Flores», pues a falta de otras referencias, era costumbre entonces que los nombres de los propietarios se extendieran a estancias, chacras, caminos, montes y accidentes geográficos vecinos.

La capilla (luego Iglesia de San José de Flores) y la plaza (más adelante «Plaza Pueyrredón») fueron el núcleo en torno del cual comenzó a crecer el pueblo, comenzando los loteos de terrenos adyacentes.

Por tal motivo la fecha propuesta es trascendental como punto de partida del actual barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires, habiéndose receptado la solicitud de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, que coincide en festejar el aniversario del barrio el 31 de Mayo.-

Nombre y límites

La Legislatura de la Ciudad aprobó la delimitación definitiva de las 15 Comunas que comprenden a 48 barrios de la Ciudad, mediante la Ley N° 2650 sancionada en marzo de 2008. La norma define los límites y divisiones establecidos en el mapa  de la Ley Orgánica de Comunas N° 1777 que había sido modificado por la Ley N° 2094 del 21 de septiembre de 2006. El barrio quedó así delimitado entre las siguientes calles: Portela, Cuenca, Av. Gaona, Teniente General Donato Álvarez, Curapaligüe, Av. Directorio, Av. Carabobo, carril noreste de la Av. Carabobo (entre Saraza y Av. Eva Perón), Av. Carabobo, Av. Castañares, Curapaligüe, Presidente Camilo Torres y Tenorio, Av. Riestra, Agustín de Vedia, carril sureste de la Av. Gral. F. Fernández de la Cruz, carril noreste de la Av. Varela, Perito Moreno, carril noroeste de Castañares, Lacarra, línea media de la autopista Teniente Gral. L. Dellepiane.

Flores quedo asì constituido 595 manzanas. (Dato: Unidad de Sistemas de Información Geográfica).

 Historia

Su nombre, San José de Flores, es compuesto. El primero, San José, corresponde al patrono elegido para velar por la primera capilla del lugar; el segundo, es el apellido de Juan Diego Flores, quien invirtió gran parte de su cuantiosa fortuna en tierras que luego formarían el barrio.

Fue muy famoso por sus quintas enormes, generalmente usadas en temporada estival, pero sobre todo por la personalidad de sus ocupantes.  Juan Manuel de Rosas tenía su establecimiento de campo cerca de Flores, además era asiduo visitante de la quinta de Los Terrero, socio, compadre y a veces, su apoderado judicial. La quinta de Terrero estaba ubicada en lo que actualmente es la Av. Rivadavia 6440. Se hacían allí grandes fiestas y reuniones políticas. Es en el portón de esa quinta dónde Manuelita Rosas despidió a su Máximo, cuando éste partía a la batalla de Caseros, como ayudante de su padre, ocasión en que le obsequió su pañuelo, bordado por ella misma y que hoy se conserva en el Museo.

El Gral. Urquiza instaló en el barrio su casa quinta después de Caseros, a la que llamó Palacio San José. Se ubicaba entre la calle de la Federación (hoy Av. Rivadavia) y Carabobo. En esa casa fue donde Urquiza, promulgó la Ley Fundamental y la mandó imprimir.

Allí se juró la Constitución y en ese mismo lugar se firmó el Pacto de Unidad Nacional en noviembre de 1859, en el que se reintegra la provincia de Buenos Aires a la Confederación.

Se podrían enumerar cientos de quintas de personajes importantes, pero vamos a limitarnos por ahora solamente a la del inglés Eduardo Mulhall, llamada «Lambaré», en homenaje al cacique del mismo nombre.

Dicen que su dueño era un personaje muy querido y elegante, vestido siempre de levita y portando galera de copa gris, de tan buenos modales que lo llamaban «el inglés bueno». Sus jardines eran especialmente reconfortantes por el perfume de los eucaliptos, y pinos que actuaban como un sedante que invitaba a la meditación, Entre otros, fue muy visitada por su vecino, el Gral. Roca, quien gozaba de los jardines y de la compañía del inglés, matizando sus encuentros con el juego de ajedrez.

En la iglesia del lugar se realizaron los funerales de Manuel Dorrego y en la plaza del pueblo se fusilaban, en pelotones, a los opositores de Rosas. En 1857 se inauguró la primera línea de ferrocarril que iba desde la actual Plaza Lavalle hasta La Floresta.

Las comunidades

En esa parte de la ciudad hay una comunidad judía muy grande que, venidos desde Damasco y Alepo, se insertaron en Flores de una manera distinta a la de otros lugares. Han crecido, y se han desarrollado y no han querido emigrar.  Las nuevas generaciones aún siguen afincadas en el lugar, especialmente en la calle Avellaneda entre Nazca y Campana y sus adyacencias.

Los armenios también se establecieron fuertemente en el sur de Flores, construyendo un barrio de 200 casas. Se dedicaron al calzado y a la construcción, compitiendo con los italianos que eran famosos en el ramo.

También se los conoció como «tacheros» por su habilidad para arreglar ollas, palanganas y otros objetos metálicos por el estilo.

Hablando de las distintas comunidades, no se puede dejar de mencionar a la vasca, tan ruidosa como pintoresca. Agrupados cerca de la estación, esperaban los tachos de leche para repartirla a caballo, con sus boinas negras, sus clásicas alpargatas y sus anchos pantalones ceñidos en el tobillo sostenido por la ancha faja en la cintura. Eran típicos frecuentadores de pulperías y boliches.

Así fueron creciendo esos locales con nombres que luego jamás se olvidarían, como la del Vasco Milonga, la del Colorado, la de la Vasca. Muy famosa fue La Paloma, de Culpina y Alberdi, donde se inspiraron payadores y poetas con sinónimos de bravura y de guapeza. Es allí donde Enrique Cadícamo escribió su tango.

«Compadrón» que se iniciaba con la famosa cuarteta: «Compadrito a la violeta  /  si te viera Juan Malevo /  que calor te haría pasar…».

Instituciones y personajes

Alrededor de la Basílica de San José, son únicos de la ciudad por su forma, tres pasajes peatonales formados en las calles Salala, Pescadores y Espejo.

La Plaza General Pueyrredón, conocida como Plaza Flores queda en la Avenida Rivadavia y las calles Yerbal, Artigas y Cayetano, fue un terreno baldío hasta que en la época de Rosas se construyeron los primeros jardines y se plantaron numerosos árboles, hasta adquirir el aspecto de paseo público que aún mantiene.

El Cementerio de Flores se instaló en 1807 y actualmente ocupa un perímetro rodeado por las calles Balbastro, Varela, Castañares y Lafuente.

De las iglesias católicas la más importante es la Basílica de San José de Flores, de estilo romántico, con una preciosa cúpula con techo de pizarra, sostenida por 4 columnas jónico-corintias; queda en la Av. Rivadavia 6950.

La de Nuestra Señora de la Misericordia queda en Directorio 2118; la de Santa Clara, en Zuviría 2631; de Ntra. Sra. De la Visitación, en Páez 2871 y la iglesia Reina de los Apóstoles en Avellaneda 2679.

El café Colón, frente a la Plaza, sobre Artigas, fue concurrido por barras bravas y poetas, entre ellos, Vedani, autor del tango “Adiós muchachos”. “El Café de las Orquídeas”, ubicado en Artigas y Yerbal era centro de reunión de obreros y trabajadores que acudían a distraerse con las cartas y el billar. Es en este café donde Roberto Arlt, vecino del barrio, compuso gran parte de su famoso cuento “El Juguete Rabioso”.

En la conocida confitería La Perla de Flores otro “vecino”, Julio Cortázar, escribió uno de sus mejores cuentos “Lugar llamado Kindberg”.

En este barrio vivía también el Chino Guichandut, que compuso  la música de grandes tangos como Misa de Once y Melenita de Oro, dedicado este último a su esposa, llamada Tesoro.

 El periodista y escritor Alejandro Dolina, hace una descripción muy buena del barrio en su libro Crónica del Angel Gris.

Fue de la zona, el famoso payador Gavino Ezeiza, y también el no menos famoso Juan Moreira, cuyo verdadero nombre fue Juan Gregorio Blanco. Por último y para poner un punto final se recordarán a dos vecinos que honraron a Flores y que fueron don Juan José de Soiza Reilly, redactor de la famosa revista Caras y Caretas y don Baldomero Fernández Moreno, quien inmortalizó al barrio con sus estrofas.

Por mal desempeño de las autoridades y la búsqueda de lucro sin importarles nada de las inmobiliarias de la zona, Flores perdió la Casa de Hugo del Carril y la de Alfonsina Storni, entre otras, que no contaron con la protección legal necesaria, perdiéndose un patrimonio único para su identidad histórica.

El acontecimiento destacado actualmente es que  17 de diciembre de 1936 nació en el barrio Jorge Mario Bergoglio, hoy Su Santidad Francisco.

A través del “Circuito Papal” los vecinos y turistas tienen la oportunidad de conocer más de cerca la vida del nuevo pastor de la Iglesia Católica Apostólica Romana, visitando su casa y lugares donde ejerció su vocaciòn.

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