Por Ricardo Guaglianone
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que garantiza desde el 2008 el sistema jubilatorio argentino, uno de los más extensos del mundo, en 2023 alcanzó los 76.000 millones de dólares, el valor más alto de su historia, y desde 2019, creció 117%
Este fondo fue creado en 2007 por el Decreto N° 897. En ese momento la jubilación tenía un régimen privado donde se podía estar en el régimen público de reparto (administrado por el Estado) o el de capitalización privada (a cargo de las Administradoras de Fondos –AFJP) que se quedaba de entrada con el 30% de los aportes y el resto lo invertían en el sistema financiero.
En 2008, la gestión de Cristina Fernández decidió la estatización de las AFJP y la unificación de todos los regímenes jubilatorios en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA, de gestión estatal). De esta manera todos los fondos y las inversiones del sistema privado pasaron a formar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de las jubilaciones. Según datos de la Universidad Nacional de Rosario, esta decisión hizo que el fondo aumentara casi un 500% entre 2007 y 2008.
Con el traspaso de los fondos de las AFJP, el Fondo también recibió acciones de numerosas empresas privadas, como el Grupo Clarín, Cablevisión, Edenor, Banco Macro, Molinos Río de La Plata y Ledesma, entre otras, donde el estado tiene participación accionaria.
La función del Fondo de Garantía
De acuerdo con el decreto que estableció su creación, el FGS fue concebido como un mecanismo contracíclico, destinado a sostener el pago de las jubilaciones frente a eventuales crisis económicas y sociales. Para ello, se autorizó a realizar inversiones sobre los excedentes del régimen previsional y otros activos, con el objetivo de incrementar su patrimonio.
El FGS puede financiar a la ANSES cuando el organismo no posee los fondos necesarios para el pago de las jubilaciones, pensiones y asignaciones, o para afrontar el pago de deudas previsionales, tal como lo establece la Ley de Reparación Histórica (que promovió un ajuste de las jubilaciones frente a la gran cantidad de juicios iniciados en ese sentido), sancionada durante la gestión de Cambiemos.
El FGS está compuesto por títulos públicos, acciones de sociedades anónimas, plazos fijos, obligaciones negociables (instrumentos de deuda emitidos por empresas), fondos comunes de inversión, fideicomisos financieros y préstamos a provincias.
El dinero además se invierte en proyectos productivos o de infraestructura (como el programa de créditos para la vivienda Procrear) y realiza préstamos subsidiados a jubilados y beneficiarios de asignaciones y pensiones.
Todo es controlado por un consejo que incluye a representantes sindicales, de jubilados, empresarios, legisladores, de la Jefatura de Gabinete y la ANSES. Sus acciones son evaluadas también por la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social del Congreso de la Nación, la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), la Auditoría General de la Nación (AGN) y por la Defensoría del Pueblo de la Nación.
La evolución del Fondo de Garantía
De acuerdo con los datos oficiales, a fines de 2008 (luego de la estatización de las AFJP) el FGS contaba con inversiones por $ 100 mil millones, equivalentes a US$ 29 mil millones según el tipo de cambio oficial informado por el Banco Nación.
Siguiendo con la medición en dólares, al finalizar la gestión de Cristina Fernández en 2015 el FGS contaba con US$ 49.900 millones, un aumento del 72% con respecto a 2008.
La gestión de Macri, dejo el fondo en US$ 37.900 millones sin saberse en que se usó el dinero retirado. El último dato de la gestión de Alberto Fernández, se informó recursos por US$ 47 mil millones, un 23,9% más que en 2019 y casi 6% menos que en 2015.
El actual gobierno quiere apropiarse lisa y llanamente de estos extraordinarios fondos público, enviarlos a la cuenta del tesoro nacional (así lo manejan sin ningún control, porque fueron eliminados) y luego decir que no hay plata para el sistema jubilatorio y que lo mejor es privatizarlo al estilo chileno, (que es un fracaso total).
Los jubilados que hoy están en el sistema de las AFJP, que no quisieron entrar al régimen estatal, cobran $20.000 promedio de jubilación, que es una renta previsional vitalicia (sin componente público) a través de una compañía de seguros. En algunos casos el haber incluso alcanza cifras irrisorias de apenas $500 o $1.500, ya nunca hay ganancias (según los administradores) en las inversiones financieras que se hacen con los fondos.
En resumen:
- El Fondo de Sustentabilidad fue creado en 2007 y funciona como un fondo contracíclico que puede utilizarse eventualmente para el pago de las jubilaciones ante posibles crisis económicas y sociales.
- Para incrementar su patrimonio, el FGS realiza inversiones: actualmente el 73% de los fondos se destinan a títulos públicos, mientras que un 11% son acciones de empresas, que le permite al Estado participar de la reunión de accionistas.
- Entre 2008 y 2015, (gobierno de Cristina Fernández) los recursos del FGS se incrementaron un 72%, mientras que entre 2015 y 2019 (gobierno de Macri) cayeron un 24% y se recuperaron un 23,9% de 2019 al 2023.
Si se privatiza el sistema jubilatorio nuevamente será una gigantesca desgracia para los argentinos. El sistema es uno de los más inclusivos del mundo y la transferencia de dinero al poder será sencillamente un gigantesco robo a la vista de todos y todas.
