Científicos del CONICET descubrieron cómo se comunican las células del cáncer para sobrevivir y volverse más resistentes

24 de septiembre de 2026

Un equipo de investigadores del CONICET y de otras instituciones descubrió un mecanismo mediante el cual las células del adenocarcinoma ductal pancreático (ACDP), el tipo más frecuente de cáncer de páncreas, se comunican entre sí para sobrevivir a condiciones adversas. El hallazgo permite comprender mejor cómo se adapta este tumor y abre nuevas líneas de investigación para el desarrollo de posibles estrategias terapéuticas.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, fue liderado por especialistas del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU, CONICET-UBA). Los investigadores estudiaron qué ocurre cuando las células tumorales se encuentran en un ambiente con falta de nutrientes, una situación frecuente en este tipo de cáncer.

Cómo se comunican las células del cáncer de páncreas

En esas condiciones, algunas células liberan pequeñas estructuras llamadas vesículas extracelulares, que funcionan como un medio de comunicación con otras células del tumor. Los científicos identificaron una población específica de estas vesículas, caracterizada por la presencia de las proteínas CD63 y CD81, que transmite señales a las células vecinas.

Cuando reciben estas señales, las células activan un mecanismo conocido como autofagia, que les permite degradar y reciclar componentes propios para obtener materiales y energíe de esta manera, pueden adaptarse a situaciones de estrés y sobrevivir en condiciones desfavorablea. Ds. «Una célula tumoral es capaz de beneficiarse de este proceso para hacer frente a situaciones de estrés, incluyendo a los agentes quimioterapéuticos, o como en este caso, a un contexto limitante de oxígeno y nutrientes característico del microambiente tumoral pancreático», explicó Daniel Grasso, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el IDEHU.

Los experimentos también permitieron identificar un vínculo entre este mecanismo y el oncogén KRAS, cuya mutación está presente en más del 90% de las carcinogénesis pancreáticas. Las vesículas provenientes de las células tumorales estudiadas que presentaban alteraciones en KRAS lograron inducir autofagia en otras células tumorales y en células del tejido pancreático no tumoral.

Para Maria Noé Garcia, directora del estudio e investigadora del CONICET, el descubrimiento permite pensar el tumor no como un conjunto de células aisladas, sino como un tejido coordinado, capaz de adaptarse a las condiciones adversas de su entorno.

El ACDP es un tumor particularmente agresivo y, según las previsiones citadas por los investigadores, podría convertirse en la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial para 2040. Actualmente, la supervivencia a cinco años continúa siendo baja.

Sin embargo, el hallazgo todavía no se traduce en un nuevo tratamiento. La autofagia cumple funciones fundamentales en las células sanas, por lo que bloquearla podría generar efectos no deseados. En su lugar, una posibilidad que abre el estudio es investigar si la comunicación mediante vesículas extracelulares puede convertirse en un nuevo blanco terapéutico, es decir, una molécula, mecanismo o proceso biológico que puede ayudar a desarrollar, en un futuro, un tratamiento.

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