27 de octubre de 2026.
El conflicto en Atucha suma una fuerte denuncia sobre los intereses geopolíticos que condicionan el futuro nuclear argentino: tras la movilización frente al complejo ubicado en Lima, a los reclamos por sueldos y libertad sindical se suman las advertencias sobre la paralización de proyectos, la pérdida de personal especializado y el avance de la privatización.
En diálogo con Mundo Gremial, Damián Straschenco, secretario adjunto del Sindicato de Luz y Fuerza de Zárate y trabajador de Nucleoeléctrica Argentina, atribuyó las decisiones del Gobierno de Javier Milei a una estrategia de Estados Unidos. Martín Iofrida, secretario general de APCNEAN, también describió un deterioro de las capacidades nacionales y cuestionó el interés de capitales extranjeros en proyectos y recursos del sector.
«Nosotros entendemos que en el sector nuclear lo que estamos sufriendo es una política de Estados Unidos, una pura geopolítica, nada de industrialización para Latinoamérica, países totalmente dependientes y obviamente dependientes de la tecnología, principalmente de los Estados Unidos», sostuvo Straschenco.
«Es una orden de los Estados Unidos»
Para el dirigente de Luz y Fuerza, el freno a los proyectos nucleares debe interpretarse como una decisión que excede la discusión presupuestaria. Su lectura apunta a una estrategia destinada a limitar el desarrollo tecnológico propio y aumentar la dependencia argentina.
«Es una orden de los Estados Unidos, para que Argentina no siga siendo un competidor en el mercado mundial nuclear», afirmó.
Lofrida señaló que la pérdida de profesionales también favorece a empresas extranjeras. Entre ellas mencionó a Meitner Energy, a la que identificó como una compañía de capital mayoritario estadounidense.
«Esta empresa de capital mayoritario estadounidense quiere quedarse con el único predio habilitado hoy para construir una central nuclear. Este estaba destinado a la central nuclear de potencia Atucha 3, para colocar un supuesto reactor innovador que a la fecha solo existe en papeles, obturando el desarrollo nuclear argentino», denunció el titular de APCNEAN.
CAREM: paralización, pérdida de trabajadores y componentes en riesgo
Los dos entrevistados coincidieron en advertir sobre la situación del CAREM. Straschenco sostuvo que permanecen alrededor de 40 trabajadores frente a una dotación anterior de más de 300. También denunció dificultades para conservar componentes necesarios para una eventual reanudación de la obra.
«Están empezando a arruinar esos componentes y de no haber una pronta respuesta respecto de cierta cantidad de componentes, va a haber una pérdida patrimonial muy grande», advirtió. El dirigente estimó en unos US$500 millones los recursos que faltarían para terminar el proyecto.
Iofrida describió un escenario similar: «El proyecto de reactor prototipo CAREM se encuentra completamente paralizado, su plantel de personal diezmado y las instalaciones sin la conservación adecuada, comprometiendo la integridad de equipos».
Frente al argumento de que el emprendimiento no sería económicamente viable, el secretario general de APCNEAN destacó que se trata de un prototipo cuyo valor también reside en el aprendizaje tecnológico.
«El CAREM es un reactor prototipo, los prototipos son para probar desarrollos y tecnologías, aprender a diseñar, fabricar y probar componentes y sistemas», explicó.
«Las capacidades de diseño, prueba, fabricación, construcción y operación de una central nuclear prototipo pueden utilizarse en las centrales nucleares tradicionales, explorar nuevas tecnologías o incluso apoyar a otro tipo de instalaciones nucleares como reactores de investigación, producción de radioisótopos», agregó.
Agua pesada: la advertencia sobre el abandono de la planta de Arroyito
Lofrida también puso el foco en la Planta Industrial de Agua Pesada, ubicada en Arroyito, Neuquén. Para el dirigente, su deterioro compromete una instalación central para sostener un desarrollo nuclear autónomo.
«El peor estrago que está realizando el gobierno de Milei es el abandono de la planta industrial de Agua Pesada en Arroyito, Neuquén, que es una de las patas fundamentales del desarrollo nuclear autónomo de la Argentina», afirmó.
El titular de APCNEAN denunció que la paralización estuvo acompañada por una reducción del personal y por el debilitamiento de las tareas de conservación.
«Esta planta se encuentra detenida, se ha abandonado prácticamente su conservación y se ha diezmado el plantel por completo de profesionales y casi por completo de técnicos, poniendo en riesgo una instalación de más de 1.000 millones de dólares, que produce un producto que tiene demanda internacional, tanto para aplicaciones nucleares como para la salud y la electrónica», sostuvo.
Salarios y persecución: las denuncias de los trabajadores
Iofrida estimó una pérdida de poder adquisitivo del 40%, medida respecto del salario que los trabajadores deberían percibir. Según su cálculo, recuperar el nivel de noviembre de 2023 requeriría una recomposición del 68% aplicada sobre los ingresos actuales.
«Para volver al nivel de noviembre de 2023, se requiere un aumento del 68% sobre el sueldo actual, pues este porcentaje se aplica sobre el salario actual, degradado», explicó.
A la discusión salarial se agregan las denuncias sobre restricciones a la representación gremial. Consultado por los hechos concretos que atraviesan los trabajadores, el secretario general de APCNEAN enumeró distintas situaciones.
«Intentos de desafueros, jubilaciones anticipadas, prohibiciones de ingreso a representantes sindicales, prohibición de realizar asambleas y congresos y lo peor, reducciones salariales direccionadas a representantes y trabajadores que se movilizan como herramienta para disuasión. A todo esto se suman acciones legales contra los gremios que por ahora no han tenido éxito, pero generan una situación de incertidumbre y temor en muchos laburantes», denunció.
Straschenco también sostuvo que trabajadores que participaron en movilizaciones contra la privatización y por las paritarias sufrieron posteriormente recortes de horas extras. Según explicó, ese ingreso se volvió necesario para llegar a fin de mes.
Las cartas de Atucha y Embalse en defensa de la conducción técnica
«Expresamos nuestra preocupación ante la posibilidad de que se produzcan cambios que no se encuentren debidamente fundamentados. Entendemos que esto afecta negativamente el clima de confianza, respeto profesional y estabilidad organizacional que resultan indispensables para garantizar una operación segura, confiable y alineada con las mejores prácticas internacionales», señalaron.
Lofrida interpretó los posibles reemplazos como un intento de desplazar cuadros técnicos de carrera para colocar cuadros políticos que faciliten la privatización.
«Si el sector político no apoya al sector laboral, a los sindicatos, va a ser muy difícil que podamos revertir esto que quiere hacer Milei con el sector nuclear».
