Por Ricardo Guaglianone
A pesar de la imagen inocentona que se trasmite cada tanto por los grandes medios de comunicación, algo así como que la masonería es un club donde se juntan a jugar a las cartas, hacen algunos ritos y cada tanto intervienen en política, documentos históricos revelan que el funcionamiento de logias masónicas existe e en el país desde finales del siglo XVIII y siempre tuvieron cargos de máxima jerarquía política.
En 1795 en Buenos Aires fue fundada la logia «Independencia», la primera en Argentina, con protocolos de autorización otorgados por la Gran Logia de Francia y en la época de la llamada Revolución de Mayo de 1810 su presencia en la vida social y política fue muy importante.
En 1821, en plena disputa por dominar la naciente nación argentina se funda la logia «Aurora» y otra llamada «Libertad», bajo los auspicios de la Masonería española, mientras la Gran Logia de Maryland, establece la logia «Fénix» y la «Valeper”.
En 1825 se organiza en Buenos Aires «Southern Star nº 205» oriunda de Pennsylvania que tuvo entre sus integrantes a Bernardino Rivadavia, que tomo como presidente una deuda externa con Inglaterra para realizar obras que nunca se hicieron y que se tardó 100 años en pagar.
La filosofía masón
La filosofía masónica es una ideología basada en el racionalismo y el naturalismo: “la «naturaleza» está guiada por la razón que lleva por si sola a toda la verdad y propone un nuevo orden que se opone a la concepción religiosa de los fenómenos.
Para los católicos la masonería es similar al paganismo antiguo y es una organización que tiene como fin fundamental acabar con el cristianismo y sus instituciones para que otras esferas del saber vayan ocupando su lugar en la sociedad.
Lo sagrado cede el paso a lo profano y lo religioso se convierte en secular.
Los masones lucharon contra el dominio de los sistemas religiosos sobre la sociedad reivindicando la capacidad individual de orientar el propio destino negando la influencia espiritual en las personas.
Las logias masónicas nunca hablan de economía, ni de concentración de la riqueza, de desigualdad o cosas por el estilo. Solo hablan de que no son una religión.
Sin embargo, su organización se parece demasiado a una religión: existen los ritos de iniciación en distintos grados y los candidatos deben hacer juramentos de no revelar ,sus secretos a riesgo, según algunas delaciones publicadas, de la propia vida.
La masonería expresa el deseo de buscar «luz», pero la luz no es Cristo y asegura a los iniciados que recibirán la luz de la instrucción espiritual (masónica) y que tendrán descanso eterno en la «logia celestial» si viven según los principios masónicos.
Los masones y el Nuevo Orden Mundial
Desde el inicio de la historia en la Argentina, los masones han tenido una influencia gravitante a través de numerosos presidentes masones que guiaron los destinos de la Patria desde la Generación del 80 hasta nuestros días:
Bernardino Rivadavia, entre 1826 y 1827, Vicente López y Planes, presidente provisional tras la renuncia de Rivadavia, Urquiza, Derqui, Bartolomé Mitre, Sarmiento, Pellegrini, Quintana, Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen y existen registros de que Perón y Alfonsín fueron masones, aunque hay historias controvertidas acerca de las distintas orientaciones filosóficas enfrentadas dentro del mismo culto masón, que se trasladaron a la lucha política.
En el plano internacional los masones más conocidos y poderosos son los Iluminati que impulsan el nuevo orden mundial actual, cuyo objetivo es un control global a través de la automatización de los procesos productivos, el control de las redes sociales, y la instalacion de un gobierno mundial, con gobiernos y grandes medios de comunicación locales, que les responden, controlando todo.
El término “Illuminati” significa “los Iluminados” (del latín “illuminare”: iluminar, conocer, saber).
La base del poder es el control de los flujos de dinero, la concentración de ese recurso es según los católicos, el nuevo dios que intentan imponer: el Dios Dinero y en su lucha histórica contra las influencias religiosas, han impulsado la new age, prácticas seudo religiosas que hablan de todas las religiones mezcladas con supersticiones y mensajes extraterrestres, creando una confusión doctrinaria bien pensada para restar poder a los cultos monoteístas.
. La masonería tiene varias vertientes a nivel mundial, pero una de las más poderosas es la Familia Real de Inglaterra, es decir, la reciente fallecida reina Isabel II y la Casa de Windsor que controlan los estratos superiores del poder masón. La otra facción poderosa de la masonería es la que domina Israel, siendo una de las más desarrolladas en el dominio del mundo
Los centros para la toma de decisiones se encuentran en Inglaterra (en especial Londres), Suiza-Basilea y Bruselas (sede de la OTAN) y el otro en Israel y Estados Unidos, dominado por el sionismo judío. Sus objetivos principales son la destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y la abolición del concepto de la familia tradicional, desactivando la influencia de cualquier tipo de religión (sobre todo de la Iglesia Católica Apostólica)
Gobiernos regionales
Los Illuminati saben que la mayoría de las personas se opondrían a un gobierno global, entonces generaron bloques regionales como la Unión Europea, la Unión Africana, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, además de instalar gobiernos de extrema derecha que les responden.
Los que conforman las logias locales no tendrán ni la más remota idea de cómo actúa la organización superior. Sólo los «aceptables» progresan a los niveles superiores y saben lo que realmente ocurre. Entre los grados cuatro y treinta y tres, se encuentran a los que «piensan correctamente» y tienen influencia hasta para instalar los presidentes de Estados Unidos.
Después del grado 33 existen los «grados Illuminati». Estos últimos son los agentes de la secta del «Ojo que todo ve», una imagen que existe en el centro de la pirámide que aparece en los billetes del dólar.
La masonería argentina tiene su centro en la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Dispone de un centenar de logias: 51 en Buenos Aires, 11 en el Gran Buenos Aires y 40 en las provincias argentinas.
Invitamos a nuestros lectores a investigar estos temas relevantes.
Fuentes: el libro «La masonería argentina a través de sus hombres», de Alcibíades Lappas,
Emilio Corbiere de su libro “La Masonería” y archivos de la Presidencia de la Nación.
