24 de marzo de 2013

24 de marzo: la marcha por la conmemoración del aniversario del golpe militar de 1976 estuvo plagada de emoción y abrazos y cantos, también hubo lugar para los golpes, palos, botellas y hasta un arma de fuego.
Crónica de otra marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia
Quién sabe Alicia este país…no estuvo hecho porque sí

24 de marzo de 2013. La ciudad de Buenos Aires, esta vez, no duerme siesta dominguera. Una multitud se acerca marchando a la Plaza de Mayo. Banderas por doquier, jóvenes entonando sus cánticos populares que varían según el partido al que representan. Suenan redoblantes, trompetas, tambores y reclamos renovados. Hay militantes, organismos de derechos humanos, agrupaciones sociales y estudiantiles, niños, viejos, negros, blancos, locos, cuerdos, “K” y “anti-K”, todos yendo hacia un mismo lugar… (aunque no todos llegan).
Como era de esperarse, en la conmemoración por el aniversario del golpe cívico militar de 1976 se marchó por separado: por un lado el oficialismo y por otro la izquierda. Pasadas las 15:30 comenzaron a llegar por Avenida de Mayo una multitud de militantes de La Cámpora portando muñecos con forma de jueces. También la gente de Movimiento Evita, las Abuelas, Madres y Ñietos y las organizaciones que integran el espacio Unidos y Organizados. Mientras tanto, agrupaciones de izquierda y movimientos opositores al gobierno realizaron una marcha paralela que partió desde el Congreso, también hacia la Plaza de Mayo. ¿La sorpresa? la entrada a la Plaza no fue sencilla para todos y todas.
Hace diez años, el ex presidente Néstor Kirchner decidió que la impunidad no iba a ser eterna y que “para reconstruir un país hay que reconocer la lucha del pueblo». Tal afirmación dispara una pregunta inevitable: semejante marcha, en la que el pueblo entero (o casi) reivindica con fervor la lucha de los compañeros desaparecidos por un monstruoso plan sistemático de exterminio (llevado a cabo por las fuerzas armadas de una dolorosa dictadura militar), ¿no debería unir al pueblo y acallar toda disyuntiva y todo posible enfrentamiento innecesario? Bueno, parece que no. La tarde estuvo plagada de emoción, abrazos y cantos, pero también hubo lugar para los golpes, palos, botellas y hasta un arma de fuego que, afortunadamente, no fue disparada.

El conflicto entre el Partido Obrero (PO) y La Cámpora

Fue cuando un grupo de partidarios del PO intentaron ingresar a la Plaza por la avenida Diagonal Norte y, a la altura de la Catedral Metropolitana, se enfrentaron con integrantes del partido oficialista de La Cámpora. La pelea, que incluyó palos, no llegó a alterar el desarrollo del acto. En cuanto a la responsabilidad del hecho violento, ambos grupos se culpan entre sí.
Presunto militante K portó un arma de fuego
Al día siguiente -el lunes 25- el Movimiento Libres del Sur difundió una fotografía de un incidente en el que un hombre -presuntamente del JP Evita- apuntaba con un arma de fuego a un grupo de militantes de Barrios de Pie. El arma, para suerte de muchos, no fue disparada.
Los tweets de la presidente de la nación
Mientras tanto, desde el Tango 01 (avión presidencial), la presidenta Cristina Kirchner dejó fluir 27 tweets en los que se refirió a los disturbios ocurridos. Citaremos solo dos:
“24 de marzo en la Plaza. Gente uniformemente vestida de rojo, autotitulada de izquierda. Amenazantes, con garrotes en sus manos. Pregunta: serán los garrotes para abollar ideologías, como preguntaba Mafalda a un policía que lo portaba durante la dictadura de Onganía?”
“Volviendo a lo de la Plaza del 24 y los del garrote. Serán de izquierda como dicen? Del otro lado, jóvenes vestidos de azul, celeste, o blanco, con banderas argentinas, brazos y manos entrelazados, haciendo un cordón humano para separar y evitar la agresión y la pelea”

El acto central y los reclamos renovados

Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo encabezaron el centro del acto cerca de las 6 de la tarde, momento en el que leyeron el documento acordado con la agrupación H.I.J.O.S, Hermanos y Padres de desaparecidos, bajo la consigna «Por una Justicia Democrática Basta de Corporación Judicial”. Entre otras cosas, aclamaron que “a la justicia le falta pisar la calle, oler a pueblo, escuchar qué pasa en los barrios, caminar la realidad”. Además, destacaron que “El tiempo de las corporaciones se terminó. Necesitamos un Poder Judicial que nos represente a todos”. También pidieron juzgar a los grupos económicos que habrían sido cómplices de crímenes de lesa humanidad como: Loma Negra (de Amalia Fortabat), Citybank, Standard Bank (ex Bank Boston), Ledesma, Ford, Mercedes Benz, Techint, Editorial Atlántida, Bayer, entre otros. En seguida sonaron intensos gritos de justicia y silbatinas, tras la exclamación de los apellidos de los dictadores, los nombres de las empresas acusadas y el recuerdo de la muerte de José Martínez de Hoz. Por su parte, Carlotto expresó que «cuatro años después del ex presidente, Cristina reasumió el compromiso y lo sigue profundizando”. A su vez, Itai Hagman, dirigente del partido de izquierda Marea Popular, habló con El Adán y reconoció los avances en materia de derechos humanos obtenidos por el gobierno de los Kirchner, pero dejó en claro que aún falta mucho por resolver, al anunciar que “Estamos para reivindicar la lucha de nuestros compañeros desaparecidos por la dictadura, pero también para repudiar y aclamar justicia por los casos de gatillo fácil y desapariciones de compañeros como Julio López, Luciano Arruga, Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra, entre otros”.

La memoria en banderas

El clima era propicio y la multitud avanzaba agitando sus banderas flameantes. Fervorosos y agitados (pero imparables) sobresalían miles de jóvenes, varios de ellos estudiantes y/o militantes políticos. Los mayores los miraban fascinados, como si se pudieran ver reflejados en esa fuerza volcánica. Al despliegue se sumaron algunos espectáculos musicales y otras performances artísticas. Las Madres sostuvieron, como de costumbre, una enorme bandera con el retrato de los detenidos-desaparecidos. Cientos de niños y familias enteras se sumaron para portar el característico lienzo azul.
Mientras el lobo no está…El día de la Memoria según Macri
Mientras el pueblo marchaba para conmemorar a los detenidos-desaparecidos, el Jefe de Gobierno Mauricio Macri enviaba a la Policía Metropolitana a la Sala Alberdi, para desalojar a la fuerza a los jóvenes que desde hacía ya casi dos meses habían tomado dicho espacio, en defensa de la cultura popular. El desalojo fue ultraviolento, represivo y repudiado por todos los individuos y sectores que apoyan la toma. Hubo heridos con balas de goma y hasta se escapó alguna de plomo que, dichosamente no tuvo un final fatal. La sala fue desalojada y las veredas pintadas con sangre. ¿Es casual que esto suceda en una fecha tan significativa para el pueblo argentino?

Nélida Rodríguez, retrato vivo de una lucha sin fin

Entre la multitud, una mujer mayor sobresalía con su andar lento pero seguro, y una expresión que oscilaba entre el dolor y la alegría. Mientras marchaba, se esfumaba detrás suyo el enorme monumento a Evita. Fue en ese momento que se detuvo y nos dio su testimonio.
Neli nació en los años 30 y se crió con su abuela. A los 21, cuando estaba terminando la secundaria, la echaron de la iglesia a la que concurría por decir que se estaban cometiendo injusticias con compañeros. En ese entonces, la Liga por los Derechos del Hombre fue la primera organización en abrir sus puertas a esos casos. Nélida se unió a ellos y luchó por los presos políticos y los exiliados. En el 55 fue presa del gobierno de Perón. Más tarde se afilió a la juventud comunista, teniendo que lidiar con la resistencia de su padre, un anarquista que trataba de impedirle que se involucre. En una ocasión, durante un estado de sitio, fue golpeada y amenazada por un grupo de matones. “Sufrí y lloré mucho, el terror era brutal. Pero seguí. Cuando me reincorporé a la liga fui asignada para tareas solidarias con familias de desaparecidos. Había cientos por día. La ayuda que recibimos de gente anónima es incalculable, y esa gente no sale en las revistas”, aseveró.
Viajó bastante y salvó su vida de milagro varias veces. Decidida y transgresora, asegura haber estado en las plazas “antes de que las madres se pusieran el pañuelo” y dice que los partidos de izquierda siempre estuvieron cerca de las Madres. En ese sentido, opina que “es vergonzoso que la marcha se haya tornado partidista y que el gobierno haya usado patotas para impedirle a la izquierda el acceso a la plaza…vivimos en una democracia relativa que nuestros compañeros desaparecidos seguramente repudiarían”.
Por otro lado, observa que las organizaciones de derechos humanos se han debilitado y cuenta, indignada, que Hebe de Bonafini expulsó a mucha gente de la universidad. Luego agrega: “con la izquierda les hemos hecho el aguante las 24 horas, con frío, lluvia, armando las marchas durante meses…ahora, para ella, somos todos gorilas”.
Nélida durante la charla revivió sus años de militancia y, con mucho dolor, recordó a los amigos perdidos, “amigos entrañables, de una gran firmeza, porque jamás me delataron… fue atroz, es una huella en el cuerpo que no se borra”, dijo. Y reflexionó conmovida: “el que sobrevive tiene cierto sentimiento de culpa, pero estoy agradecida de eso, porque ahora vivo para continuar la lucha”.
En cuanto a la convocatoria de la marcha, se mostró contenta y asombrada por el resurgimiento y evidente protagonismo de la juventud. Al respecto, afirmó que admira a los jóvenes porque “no tienen compromisos nefastos por el pasado, entonces creen, sienten y luchan”. Nélida, con 80 años y arrugas que susurran combate, asegura que “hay una nueva juventud con hermosos proyectos, de lo más diversa y muy atenta a no querer caminar con burócratas viejos. Muchos de mi generación están desilusionados, pero yo confío plenamente en ellos, tienen grandes reservas y me llenan de alegría”.
Para terminar, con dulzura y autenticidad, concluyó: «A pesar de la represión, hay una fuerza interior en el ser humano que siempre germina de nuevo…podrán cortar las flores, pero no la primavera». Y siguió marchando, lenta pero firme, entre la multitud.

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