11 de abril de 2026
Este viernes, en el Día del Investigador Científico, crecen las advertencias sobre la situación crítica que atraviesa el sistema público de ciencia y tecnología en Argentina. Investigadores alertan sobre un deterioro sin precedentes, marcado por recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo y cancelación de programas clave.
José Paruelo, científico-investigador de la Facultad de Agronomía de la UBA con más de cuatro décadas de trayectoria expresó: “Nunca ha habido un retroceso tan importante como el que generó este gobierno”. Según explicó, el deterioro actual no solo se expresa en el ajuste económico, sino también en un cambio de clima político y cultural: “Lo que ha hecho este gobierno es tratar de destruirlo a través de dos mecanismos: el ahogo financiero y la deslegitimación de la ciencia”.
El investigador señaló que el desfinanciamiento se complementa con un discurso que cuestiona el valor de la educación pública: “El ataque al conocimiento viene acompañado de una prédica mediática que busca instalar en el sentido común la inutilidad de la educación pública y de las universidades como institución cultural esencial para una sociedad democrática”.
Además, Paruelo reveló que “el presupuesto aprobado en el Congreso para 2026 consolida una caída del 48,8% respecto de 2023, es por lejos el más bajo de todo el siglo XXI”. A esto se suma una fuerte pérdida del poder adquisitivo: “Docentes universitarios e investigadores han perdido más del 35% de su salario real”, lo que ya se traduce en renuncias masivas dentro del sistema.
El impacto alcanza a todas las áreas del conocimiento y la crisis se manifiesta en la paralización de la actividad científica: “Más allá de los dichos, el recorte alcanza a todas las disciplinas. Mientras se intenta adjudicar el convenio con la NASA por ARTEMIS, se baja el 50% el presupuesto de la CONAE para 2026. No sólo no ha habido llamado a nuevos proyectos PICT, sino que se han cancelado los vigentes. Desde enero de 2025 se cancelaron todos los programas del exMincyt”.
También, el investigador advirtió sobre el freno en la formación de nuevas generaciones: “¿Con qué argumentos se puede convencer a una/un joven brillante a encarar una formación de posgrado de 10 años con esta realidad?”.
Finalmente, subrayó que lo que está en juego trasciende al sector científico: “La destrucción del sistema de Ciencia y de la Universidad Pública es la destrucción de la posibilidad de desarrollo autónomo, de entender nuestros problemas y plantear soluciones y de nuestra soberanía”.
