El zoológico porteño a la deriva, denuncian graves irregularidades y muerte de animales

Los últimos datos de la fracasada reconversión del zoológico porteño a ecoparque, anunciada con bombos y platillos por Rodríguez Larreta, da cuenta de una realidad que va mas alla del marketing permanente: fallecieron tres ciervos que habían sido reubicados y 11 peces carpas dentro del predio y las ONG y vecinos  que monitorean la reconversión denuncian impericias  por deshacerse de los ejemplares

Esta denuncia la impulsa la ONG SinZoo  señalando la muerte de ciervos derivados a la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS) y de decenas de peces carpas, que fallecieron al ser dejados en oxigenación en pequeños recipientes la noche anterior a su traslado al Jardín Japonés.

Las autoridades reconocieron el deceso de tres ciervos por causas desconocidas una vez reubicados y de las 11 carpas, pero desmintieron  que la institución avale la propuesta de uno de sus biólogos de eutanasiar a 200 tortugas marinas y a tres búfalas, sin valor de conservación, para liberar espacio y avanzar con la primera etapa del plan de obras para convertir el Zoo en un ecoparque.

La propuesta de matar animales sanos se escuchó  en un taller interno de la institución, que se apresta a derivar a un hipopótamo pigmeo  a un zoo de Chile; cuatro osos de anteojos, que viajarán a reservas de Ecuador y Perú; dos osos pardos, destinados a un santuario en EE.UU., y 11 papiones sagrados, que serán acogidos en Colombia. Por orden judicial la elefanta Mara va a un santuario en el Mato Grosso, mientras se define el destino final de la orangutana Sandra.

Hasta el momento fueron derivados 370 animales, pertenecientes en su mayoría a la Dirección Nacional de Fauna, y quedan en el predio 924.

«Los tiempos para concretar las derivaciones dependerán de la salud de los ejemplares, los requisitos médicos, los permisos de las autoridades sanitarias de cada país, de la respuesta de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y de otros aspectos logísticos, que podrían demorar unos seis meses», informaron en la Unidad de Proyectos Especiales (UPE) Ecoparque.

Biólogos de ONG y vecinos hacen una grave denuncia  sobre un apurado desguace del zoo y que la urgencia por deshacerse de los animales es para apurar un negocio privado ya arreglado por el gobierno porteño con operadores turísticos y gastronómicos: concesionar por 30 años 21 edificios históricos del predio, (se podrán usar para confiterías y bares), que deberán licitarse desocupados».

Los precios, desorbitados

La empresa Newport Cargo ofertó y la Ciudad aprobó el diseño  y confección de las cajas para los traslados de varios ejemplares del Zoo. La jaula de la elefanta Mara, por ejemplo, cuesta $2.759.450 y solo el diseño de los dos habitáculos para osos pardos se pagarán $1.652.201 y otros $1.512.000 para su confección. Son en total más de US$650.000 en infraestructura de traslados que las ONG cuestionan como gastos excesivos y sin embargo, no incluyen que los animales cuenten con asistencia veterinaria.

Adrián Giacchino, presidente de la Fundación Azara  critico duramente estos desmanejos:  «No existen antecedentes a nivel mundial de ofrecer animales al revoleo como hace el ecoparque. En las instituciones serias no hay nadie que diga: ‘A ver, ¿quién quiere un hipopótamo?’. El riesgo es que los animales terminen siendo revendidos a otros zoológicos con bajos estándares de bienestar»…. «Licitan cajas sin tener definidos todos los destinos y sin los exámenes médicos para saber si el animal es apto para ser trasladado. El grado de ignorancia y de desprecio por la vida animal ha superado todo límite ético».

A su vez, el naturalista Claudio Bertonatti, ex director del zoo porteño denuncia que “desde el primer anuncio realizado por Horacio Rodríguez Larreta todo es un sainete grotesco para una institución a la deriva en manos de bucaneros que gritan ‘al abordaje’ con la bandera del lucro y no la de la conservación».

Además denunció que el  ecoparque sirve como caja política porque duplicó la cantidad de empleados  que suman 149 de planta permanente y  117 contratados.

Toda esta situación irregular, que se ladea entre el negocio privado y la falta de profesionalismo derivó en la muerte de 11 carpas y los innumerables cuestionamientos en el manejo de los animales, por ejemplo, a mediados de enero,  en las redes sociales circuló una foto donde una cría de jirafa se alimentaba de residuos de un contenedor rebosante de basura y plástico.

Fuente: LA NACION

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