Una mirada evangélica sobre Argentinos Juniors y la “máxima” de Juvenal que figura en su escudo.

Soy un simpatizante bastante particular de Argentinos Juniors, no tanto por sus logros deportivos (que no son pocos) de esta institución, ya algo más que centenaria, que tuvo la dicha de alumbrar al genio de Diego en octubre de 1976, sino por lo extradeportivo: su nombre Argentinos Juniors, con todo lo que ello implica para la Argentina de hoy y por la “máxima” que reza en su escudo que dice “Mens sana in corpore sano”.
El nombre de una persona es importante, pues históricamente al ponerle un nombre a algo o a alguien, identifica a ese ser del resto y describe su función y desea su realización, por ejemplo: Jesús significa El Salvador, en este caso se cumple plenamente con el nombre, José que significa crecimiento.
En mi caso Kon Yung, que es un nombre cercano, significa “siempre sano”. Mis padres esperaban de mi una persona sana y saludable por mucho tiempo, espero que ello se cumpla con el favor de Dios Padre.
En el caso de Argentinos Juniors, el nombre significa Argentinos Jóvenes, ya que juniors viene del latín iunior de juvenis, que quiere decir “más joven”. Es sin dudas un muy buen nombre.
Compárese (sin ánimo de ofender a ningún club ni a sus simpatizantes) con los nombres de otras instituciones, por ejemplo, River Plate (Rìo de la Plata), Boca Juniors, (Jóvenes de la entrada de la boca del Riachuelo), Racing (Carrera) o Ferrocarril Oeste. Si bien el nombre no lo es todo, tampoco es poca cosa.
En el caso de Argentinos, a su nombre le sigue la máxima que reza “mens sana in corpore sano”. El nombre identifica al club y la máxima es la pretensión o deseo de los fundadores del club para los Jóvenes Argentinos, que cada uno de ellos tengan un alma sana, “en un cuerpo sano”.

Desde los tiempos antiguos muchos estudiaron al ser humano en su ser incorpóreo “pneuma” (alma, espíritu, en griego) o “mens” (alma en latín) y el cuerpo o “sarx” en griego o corpus, “corpore” en latín.
La conclusión fue casi siempre la misma: la importancia de la persona en lo espiritual y en lo corporal, pero en ultima instancia, es el alma o el ser espiritual el que prevalece sobre su cuerpo. Sobre estos puntos podemos ver el sentido del nombre del club relacionado con algunas máximas y luego con lo que dice la Biblia. “Mens àgitat mòlem”, es una alocución latina que quiere decir “el espíritu mueve la materia”. Esta expresión resume el pensamiento del poeta Virgilio, que da a entender la superioridad del alma o la inteligencia con relación a las fuerzas físicas (la cita es de Eneida, libro vi, verso 727). La misma idea se ve reflejada en la Biblia al decir “Dios que es el Espíritu creó todas las cosas y por su Espíritu renueva la faz de la Tierra” (ef. Salmos 104:30).

La mente o el alma enferma no puede sostener ninguna cosa

“mens pati durum sùs et aegra nihil” que traduce esta expresión es la locución latina que se traduce como “la mente (o el alma) enferma no puede sostener ninguna cosa” Estas son las palabras de Ovidio. En lo teológico podemos notar algo similar en Ezequiel 18:4 que dice “el alma que pecare, esa persona morirá”. Es decir, si el alma de una persona esta enferma muere el alma y el cuerpo, pero si el alma esta sana o limpia, vive èsta y su cuerpo.
“Mens sana in corpore sano” , la máxima que reza en el escudo de Argentinos Juniors es una alocución latina que se traduce como “alma sana en cuerpo sano” y esta expresión se debe a Juvenal, poeta satírico latino (47-127 D.C.) que afirma la correspondencia que es de desear exista la salud del alma y la del cuerpo, como base principal de bienestar. (Satira x, verso 356)
Por lo menos hemos considerado y podemos afirmar que el nombre de Argentinos Juniors y la máxima “Mens sana in corpore sano” es el deseo y propósito de los fundadores, ver a los jóvenes argentinos sanos del alma en un cuerpo sano. Que Dios, nuestro padre nos conceda ver realizado ese deseo, que seamos participes y protagonistas de la transformación de los jóvenes argentinos, para la nueva argentina. Idea similar tuvo el apóstol Juan cuando dice: “queridos hermanos, oro al Dios Padre que les vaya bien en todo, que tengan buena salud, así como prosperan espiritualmente” (Cf 3 Juan 1:2).
Hoy vemos que muchos jóvenes que gozan de buena salud corporal pero no asi del alma y lamentablemente también podemos ver a no pocos jóvenes argentinos enfermos del alma que arrastran sus consecuencias en sus cuerpos.
Los que están en esta situación, deben primero sanar su alma “hecho nuevo” en Cristo Jesús y entonces dirán con Pablo, “no nos desanimamos, al contrario aunque este nuestro hombre exterior (el cuerpo) se va deteriorando, nuestro hombre interior (el alma, espíritu) se renueva dia a dia. Pues los sentimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo màs que todo sufrimiento corporal.
Aquel que resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Èl”
¡Argentinos Juniors, Mens sana corpore sano! Jóvenes argentinos tengamos un alam nueva, un cuerpo nuevo revestido de Cristo, nuestro Señor y Salvador.
Por Kon Yung Park

El autor es abogado, licenciado en Estudios Bíblicos Teológicos
Pastor de la iglesia evangélica argentina- coreana Pasos de Cristo ubicada en Remedios Escalada de San Martín 2423 en el barrio de Villa Mitre.

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