En Flores los vecinos ante la falta de espacios verdes, quieren que un terreno sea parque público

A pesar del coronavirus y el dengue que castiga fuertemente a los vecinos de Flores con la mayor cantidad de casos en la ciudad, los vecinos prestaron atención desde hace mucho tiempo a la falta de espacios verdes que afecta severamente a un barrio que tiene 90 mil habitantes y tiene un porcentaje de espacios verdes muy por debajo de lo que marcan los estándares internacionales para preservar ambientes adecuados de salubridad.

Ante los constantes reclamos de los vecinos de la zona por la necesidad de más espacios verdes y menos edificios, el legislador porteño Roy Cortina propuso expropiar un terreno sobre Avenida Avellaneda, en Caballito cerca del límite con Flores, que pertenece a IRSA para unirlo con uno de Nación y transformarlo en un parque público.

Originalmente la parcela pertenecía al club Ferrocarril Oeste. Cuando el club estaba quebrado vendió parte de sus tierras que terminaron en manos de IRSA. Ese predio tiene una superficie de 14.341,70 metros cuadrados y se ubica sobre la calle Avellaneda, desde Fragata Sarmiento hasta Biedma, a solo tres cuadras del límite con nuestro barrio.

La empresa había proyectado un shopping, una de las principales actividades de IRSA, pero tras la oposición de los vecinos la idea no prosperó. Fueron varios años de intentos hasta que la compañía optó por edificar torres próximas a la cancha de Ferro.

A fines del año pasado IRSA vendió una de las parcelas para que una desarrolladora levantara allí una torre a cambio de quedarse con porcentaje de los departamentos y se quedó con otros tres terrenos.

Los terrenos de Nación eran terrenos con urbanización futura, es decir que no permitían construir nada. En 2012, tras un acuerdo del oficialismo con el kirchnerismo, la Nación se quedó con el terreno y la Ciudad le dio normativa urbanística que podría ser nuevamente  urbanización parque.

Aunque hay pocas posibilidades de que la iniciativa se apruebe por su costo económico y político, un nuevo parque en dichos terrenos beneficiaría a los vecinos de ambos barrios, quienes reclaman constantemente por más plazas en una ciudad donde el metro cuadrado de espacio verde – principal atenuador de los males urbanos ambientales – por habitante es menor al recomendado por los estándares internacionales que tienen como referencia entre 12 y 14 % de espacio verde por habitante y el promedio de la ciudad es entre 2 y 4% según los barrios.

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