Democracia participativa, por derecho propio

Por Lic. MÓNICA RODRIGUEZ

“La legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión”.
Blondiaux

Desde que Buenos Aires concretó su autonomía y dictó su Constitución en 1996 organizó sus instituciones como una democracia participativa y a la vez se descentralizó en Comunas: “unidades de gestión política y administrativa con competencia territorial, con facultades exclusivas y concurrentes”.

Después de 23 años de aquel trascendental paso que convirtió a la capital de los argentinos en una Ciudad – Estado con rango similar al de una provincia, los porteños seguimos pujando por nuestros derechos, ya sea porque la Nación nos adeuda el traspasado de potestades propias como la Justicia penal, la Terminal de Ómnibus de Retiro y el Puerto de Buenos Aires o porque nuestros propios institutos locales no funcionan de acuerdo al espíritu con los que los consagraron los constituyentes y luego los legisladores que regularon su funcionamiento, es el caso de la Ley 1777, conocida también como ley de comunas.

En el mes de octubre finalizó en nuestro país un trascendente proceso en el que elegimos autoridades nacionales y de nuestra ciudad: Jefe de Gobierno, Legisladores y Comuneros.

En el caso de las Comunas fue la tercera vez que entremos al cuarto oscuro para elegir a los juntistas.

Sin embargo, muchos vecinos no tienen en claro cuál es su rol y se preguntan si estas figuras sirven.

Impera en esta materia el desconocimiento, la desinformación y las comunas tampoco están funcionando como deberían. Las normas no se cumplen, se cumplen parcialmente o se distorsionan en su aplicación.

Por qué decimos esto?. Pongamos algunos ejemplos de lo que está sucediendo. Muy pocos saben que en la votación del 27 de octubre, las boletas de los candidatos a las Juntas Comunales deberían haber ido en boletas separadas del resto. Parece un punto menor, pero no lo es.

El gobierno central no ha cumplido con la Ley de Comunas y las sigue manteniendo prácticamente como simples oficinas regionales, como eran antiguamente los C.G.P; nombró a más de medio centenar de gerentes que erosionan las funciones propias de los representantes de los vecinos.

En términos reales, hasta ahora las comunas prácticamente son delegaciones desconcentradas donde el vecino puede volcar sus demandas, reclamos, inquietudes, quejas y hacer trámites pero no opera la verdadera descentralización porque el gobierno central no respeta su autonomía y no les otorga presupuesto propio. Por supuesto, para funcionar, como cualquier oficina pública se les asignan partidas, pero ese presupuesto en cuanto a su destino debería ser determinado y manejado por la Comunas.

Y así como no funcionan adecuadamente las juntas comunales tampoco lo hacen los Consejos Consultivos, órgano por excelencia de participación vecinal en la elaboración del presupuesto participativo, de debate de proyectos y propuestas, del proceso de toma de decisiones y de control de gestión de la Junta Comunal. Una institución conformada por vecinos y organizaciones de la sociedad civil que de manera voluntaria y ad honoren colabora para el bien común.

En este marco deberían darse las reuniones de funcionarios del gobierno central con los vecinos, para informar y someterse a los requerimientos que se les haga.

Sin embargo, la misión de este órgano democrático fundamental para las comunas está siendo reemplazada por “reuniones de cercanía”, “charlas de café exclusivas” de funcionarios con vecinos seleccionados desde un escritorio, el “Buenos Aires Elige” una plataforma digital para hacer presentaciones y/ o votar propuestas que son seleccionadas de manera poco transparentes y además desvirtúa el rol que el vecino debería tener en la elaboración del presupuesto participativo (cuánto, cómo y en qué se gasta) Ahora, la última estrella es el tecnológico “Boti”, el robot de la ciudad que te atiende por whatsapp pero es incapaz de responder qué es el Consejo Consultivo Comunal.

Este despojo que se le hace al ciudadano de lo que por derecho propio le corresponde no es gratis ni inocuo para ninguno de los actores que participamos de la vida democrática.

Blondiaux, autor del “El nuevo espíritu de la democracia”, dice… “La legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión”.

Hay vecinos que aún desconocen sus derechos y toman las dinámicas propuestas por las autoridades de la ciudad como naturales, aunque no lo sean.

Otros están dispuestos a ejercer su ciudadanía a pleno y quieren ser artífices de su propio destino. Para ello se van abriendo camino de manera creativa, en diálogo con sus pares, en la confección de lazos de confianza, en la comunicación y elaboración de proyectos colaborativos, que luego son consensuados o contrastados con las autoridades hasta el punto que éstas deben ceder ante la presión y contundencia de los reclamos.

De estos colectivos van surgiendo nuevos dirigentes sociales, algunos de los cuales van canalizando su participación en espacios políticos.

En estas elecciones algunas valiosas personas presentaron su candidatura y tienen en su ADN la impronta que las comunas deben funcionar dentro del marco de la ley y la democracia participativa, y así lo expusieron en los debates televisivos.

Poco a poco y a pesar de la resistencia, la democracia representativa va dando lugar a la democracia participativa en un camino sin retorno. Así, los vecinos nos vamos emponderando y transformando en verdaderos protagonistas de la construcción de nuestro futuro común, porque como dijo algún gran estadista “Los males de la democracia siempre se curan con más democracia!”.

*Mónica Gutiérrez es directora del periódico Aquivilladelparque

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